¡ QUE LA EDAD
NO TE DETENGA!
Estudios señalan que la edad subjetiva influye en tu salud más de lo que crees
Para comenzar los planteamientos del fenómeno nombrado como “edad subjetiva” partiremos de una pregunta:
¿de qué edad te sientes la mayor parte del tiempo?, esta simple pregunta puede tornarse bastante complicada
conforme vamos creciendo.
A pesar de lo que nos apunta la edad cronológica, que es la cantidad de años que llevamos vivos, muchos se ven
y sienten más jóvenes, mientras que otros no. Este tipo de personas que se sienten de menor edad, resultan ser
más sanas y son psicológicamente más estables que las que se sienten mayores. Esto ha llevado a los curiosos
a investigar sobre este suceso, por lo que, un estudio publicado en 2018, titulado “Sentir qué tan viejo soy: La
edad subjetiva está asociada a la edad cerebral estimada”, estudió un total de 68 adultos mayores, y se descu-
brió que quienes se sentían más jóvenes contaban con una materia gris más gruesa y habían sufrido un menor
deterioro relacionado con la edad. En cambio, quienes se sienten mayores a su edad cronológica tienen un
riesgo mayor de ser hospitalizados, de padecer demencia senil y hasta de fallecer.
El efecto de la edad subjetiva, tiende a notarse conforme a mayor edad
ganamos. Por ejemplo, a los 50, las personas pueden sentir que tienen
unos cinco años menos, es decir, 10 por ciento más jóvenes, pero
cuando cumplen 70 años, podrían sentirse 15 o 20 por ciento
menores, claro, en el mejor de los casos.
El poder de la edad subjetiva
Los expertos, tras los estudios afirman que el sentirse bien
se refleja en cada uno de los hábitos adoptados, ya que esa
actitud frente a la edad provoca que el individuo asuma
comportamientos más saludables, como ser sociable, ac-
tivo, optimista y abierto a nuevas experiencias. Esto, a su
vez, de acuerdo a los estudiosos de la University Colle-
ge London, una buena actitud ante la edad, también
se traduce en mayor longevidad.
Para alcanzar esta favorable actitud mental, los
expertos sugieren estar dispuesto a abrirse a
nuevas experiencias, aprender a no autodiscri-
minarse por la edad, a ser curioso, inquieto, no
dejar de aprender cosas y, sobre todo, a cuidar
su salud.
Mientras la investigación se consolida, dos
verdades saltan a la vista: la gente envejece a
ritmos diferentes, y todos tienen cierto control
en ese proceso. Los conflictos en torno a la
vejez pueden empeorar la perspectiva de las
personas y su salud. Por el contrario, la reco-
mendación final es, reconocer que, aunque
hay pérdidas, al final, la vejez también ofrece
muchas ganancias y alegrías. Aprende a sa-
car partido de ello.
No dejes que los años te condicionen. ¡La
edad es sólo un número! El envejecimiento
no es un signo de declive, por el contrario,
disfruta cada año y celebra la vida.
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