Es en Roma, en las salas de la Galería Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo, donde Maria Grazia Chiuri presentó su primera colección de Alta Costura para Fendi. Un regreso a los orígenes para la diseñadora romana, que vuelve a su ciudad natal tras pasar casi diez años en París al frente de las colecciones de mujer de Dior. Y desde las primeras siluetas, queda claro: lejos de haberla moderado, este nuevo comienzo confirma su gusto por ir a contracorriente. En una ciudad donde la Antigüedad está omnipresente, Maria Grazia Chiuri opta por celebrar el arte moderno y contemporáneo.
Para inaugurar este nuevo capítulo, revive una exposición ideada por Karl Lagerfeld en 1985 con motivo de su vigésimo aniversario en Fendi. Los cerca de 180 bocetos del diseñador y las 25 piezas de piel presentadas en aquella época sirven de punto de partida, pero nunca de modelo. Mientras que Karl Lagerfeld ensalzaba los hombros poderosos, los volúmenes envolventes y las siluetas oversize de los años 80, Maria Grazia Chiuri prefiere las líneas suaves, los cortes en A sin cintura marcada y los largos que llegan hasta la pantorrilla o el tobillo. El primer look resume por sí solo esta nueva dirección. Un caftán compuesto por franjas negras y blancas en espiga, inspirado en un vestido que lució hace un siglo Emilie Flöge. Conocida por ser la compañera de Gustav Klimt, esta última fue sobre todo una modista visionaria que defendía el movimiento reformista, proponiendo prendas amplias y fluidas que rompían con las siluetas rígidas de la época victoriana. Elegir una silueta así para inaugurar un desfile de Alta Costura es casi una declaración de intenciones. A mil leguas de los vestidos ultracorsetados y de las espectaculares demostraciones de virtuosismo que han dominado las pasarelas parisinas esta
temporada, Maria Grazia Chiuri reivindica otra visión de la Alta Costura. Algunos verán en ello minimalismo; otros llegarán incluso a decir que no se trata realmente de Alta Costura. Y ahí es precisamente donde se equivocan. Esta idea impregna toda la colección, especialmente los vestidos largos que se amoldan al cuerpo con una fluidez casi líquida. Uno de ellos destaca por un escote inspirado en el Art Déco; otro juega con un delicado motivo gráfico realzado por un imponente collar tipo plastrón. Con esta primera colección, Maria Grazia Chiuri no pretende ni reproducir el pasado ni romper con el legado de Fendi. Le infunde un nuevo aliento. Más libre, más fluida, más contemporánea, su visión vuelve a situar la artesanía en el centro de su propuesta sin caer nunca en la ostentación. Un debut tan discreto como seguro, que abre un nuevo capítulo para la alta costura de la casa romana.