generalmente se le dice es amargada, vive triste,
está sola, es una persona no realizada, lo cual
genera motivo de pena o burla.
Otro estigma muy común es la presencia de los
gatos como sinónimo de soledad. Tanto ha sonado
ese estigma que la encarnación más pura del
término “la loca de los gatos” es precisamente el
personaje de Eleanor Abernathy en Los Simpsons.
El asociar a la mujer con la locura y los gatos, no es
para nada agradable. Y no, esto no tiene nada que
ver con los gatitos. Este en sí, tiene un significado
hasta machista y grosera.
Desde mucho tiempo atrás a la mujer se le ha
relacionado con estos adorables animalitos, y
la explicación más perfecta para esto lo da la
psicoterapeuta feminista Beatriz Cerezo para el
portal Código Nuevo.
Cuando una mujer permanece soltera, contradice
el precepto que se tiene históricamente. De una
mujer que vive y trabaja por los demás, que pone
en el centro de sus vidas a su esposo e hijos para
ayudarlos a desarrollarse. “Si 'fallamos' en este rol,
tiene que ser por alguna especie de 'locura': los
demás piensan que debes estar muy mal para que
no puedas cumplir con esa función o que nadie te
elija para cumplir ese objetivo", señala.
"Y si una mujer decide la soltería, tener un proyecto
profesional o cuidarse a sí misma o a otras cosas,
también la relacionan con algún tipo de locura",
añade. Por lo que si, decides cuidar de los gatos
estando soltera, definitivamente te caerá la
etiqueta de “loca”.
Los gatos son elegantes, misteriosos, desconfiados,
ariscos, limpios y solitarios, todo lo contrario a
los atributos que se relacionan con sus dueñas
porque históricamente, los hombres, a las mujeres
que no entienden, las han catalogado como
"locas". Son los gatos los primeros animales de
la historia domesticados para quedarse en casa
con las mujeres, aunque nunca han perdido su
independencia, mientras los hombres salían a cazar
junto a sus mejores amigos, los perros.
A todo esto hay que aclarar que, muchas de las
mujeres que están solteras lo hacen de forma
voluntaria.
Ellas deciden vivir solas y disfrutar esa etapa de
sus vidas, enfocando sus esfuerzos al trabajo, a
encontrar la autorrealización profesional y gozan
cada paso o logro obtenido. El estar sin pareja
cambia de significado para ellas: es el disfrutar la
vida a cada instante. El disfrutarse a sí mismas.
Basta ya de medir la vida o decisiones mediante
números. Como hay mujeres que se casan a los 23,
otras pueden casarse a los 40, 60 o hasta los 70
años. O incluso, hay quienes no quieren casarse ni
tener hijos y, ¿sabes? ¡Así son muy felices!
Dejemos de estigmatizar a las mujeres que deciden
vivir su vida de modo diferente. Ninguna mujer
está incompleta por el simple hecho de estar sin un
hombre a su lado. Desprendámonos poco a poco
de las creencias conservadoras que dictan lo que
debe y no hacer una mujer.
No nos quiten el derecho de ser libres y disfrutar la
vida como mejor nos plazca. Pero sobre todo, no
pretendan criticar el hecho de querer ser feliz.
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