pese a todo, íbamos a seguir comunicándonos, con sinceridad y ¿por qué no? con afecto. No hay que dejar que lo bueno se extinga. No tengo inconveniente en que se extinga lo malo. Además, quiero noticias. Algunas tan pedestres como saber si, aun con Arana, las veredas siguen tan deshechas y tan provocadoras de porrazos y fracturas. ¿Qué dicen los viejos amigos? Ya no se dice compañero ¿verdad? ¿Siguen fieles a sí mismos o ahora militan en la infidelidad posmodernista? En Europa tenemos, bien lo sabés, algunos ejemplares paradigmáticos que se mudaron, con toda su batería, su biblioteca y su epistemología, de ?la derecha de la extrema izquierda? a ?la izquierda de la extrema derecha?, y tan campantes. Quiero noticias, pero de las que se forjan en el subsuelo de la calma, esas que no vienen en Búsqueda ni siquiera en Brecha, que siguen siendo mis nexos de unión con ?la patria, ese lugar en que no estoy?, como bien escribió uno de los más clarividentes heterónimos de Pessoa. Yo misma me siento como un heterónimo de Pessoa. ¿No te habría gustado tener un hijo que se llamara Heterónimo? Para abreviar, como se acostumbra aquí, en España, lo habríamos dejado en Eter. ¿Acaso no dicen Inma, por Inmaculada? Como ves no he cambiado, sigo delirando como hace cuatro lustros. La otra noche soñé con vos. Mirá que no era un sueño erótico. Ése al menos. Simplemente te acercabas, me sacudías suavemente un hombro y me decías en el oído: Despertate, Raquel. La verdad es que no siempre me gusta despertar. ¿A vos sí? Bueno, nada más. Besos de Camila y R.
41
Pocket Andamios.p65
41
31/5/00, 13:55