3 ?¡Javier! ¡Javier! A Javier le pareció que el llamado procedía de un grupito que estaba junto al quiosco, en Dieciocho y Convención, pero le costó individualizar al gritón. Sólo cuando un tipo de campera y boina alzó y agitó los brazos, pudo reconocer la corpulencia de Gaspar, pero éste ya se acercaba corriendo. ?¡Cretino! Menos mal que te encuentro en la calle, porque al parecer no frecuentás a los amigos de antaño. Ya me contó Fermín que estás viviendo en una playa insulsa, más solitario que una ostra viuda. Sólo cuando pudo desprenderse del abrazo constrictor del amigo reencontrado y sobre todo cuando comprobó que no le había quebrado ningún hueso, Javier estuvo en condiciones de festejar lo de la ostra viuda. ?En España dicen más solo que la una. Gaspar lo miró con detenimiento, como verificando las huellas que diez años de exilio habían dejado en el viejo compinche. ?Te conservás bastante bien, Malambo. Siete u ocho canas y nada más. Se ve que el duro caviar del exilio te sentó divinamente. ?No jodas. ?¿A que no sabés qué miraba toda esa gente? En esta esquina siempre se instalan dos tipos con el jueguito de la mosqueta. Hoy la candidata fue una pobre vieja. Le birlaron quinientos. De los nuevos. Esta semana no comeré, dijo la veterana, pero no lloró. Más bien asumió su puto destino, o sea su inocencia y/o bobería, con la misma entereza que una heroína de Sófocles o del Far West. Casi lloro yo por ella. ?Vos también te mantenés en línea. Se ve que el tierno churrasquito doméstico te sentó bárbaro. ?Te dolió ¿eh? lo del caviar. No me hagas caso. Yo
30
Pocket Andamios.p65
30
31/5/00, 13:55