Son inocultables los efectos de la
minería artesanal sobre la salud
de los pobladores de la cuenca
baja del río Caroní debido a la
contaminación mercurial.
La ingesta de peces
con
cantidades
considerables
de
mercurio
produce
daños
irreversibles en las poblaciones
ribereñas debido a los efectos
neurotóxicos del Me-Hg.