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146 Introducción a la arquitectura. Conceptos fundamentales desde los barcos que llegaban a puerto constituían un perfil determinante como lo es aún en muchas ciudades (Río de Janeiro, Estambul). En ciudades antiguas el asentamiento en un punto elevado por motivos de defensa forma una integración entre construcciones y montañas. En otros casos de ciudades situadas en cruces de caminos que circulaban por la cresta se creó un entramado de formas curvadas. Dentro de las formas orgánicas debemos considerar aquellas surgidas del planeamiento pintoresco. En el siglo XVIII se dan ciertos ejemplos de integración ciudad-paisaje, como Bath, y de formas sinuosas en el interior de ciudades existentes como el ejemplo de Regents Street en Londres, que demuestran el interés por evitar trazados geométricos e integrar formas naturales. Este pintoresquismo urbano será uno de los embriones del paradigma de la ciudad-jardín. Efectivamente, el rechazo hacia la excesiva aglomeración producida por el crecimiento demográfico relacionado con la Revolución Industrial llevó a proponer una alternativa urbana denominada ciudad-jardín, intento de unir las ventajas de la vida en el campo con las ventajas de la vida en la ciudad. Ello fue origen de gran cantidad de desarrollos residenciales dispersos, no tanto urbanizaciones de segunda residencia tal como las entendemos en nuestro país, sino áreas residenciales de muy baja densidad, grandes extensiones en contacto con la vegetación que evitaban la vida en manzanas o bloques de viviendas sobrepuestas en pisos. Otras formas que podríamos situar dentro de las orgánicas son las que se originan con las áreas metropolitanas y las grandes conurbaciones. Siempre han existido ejemplos en la historia de unión de varios núcleos para formar una ciudad: Atenas, Roma, Siena, Venecia. La fuerza, en la suma de varios núcleos, queda potenciada. En los tiempos modernos, con las facilidades del transporte colectivo y del automóvil particular, surgen en el mundo anglosajón, y especialmente en Norteamérica grandes ciudades dispersas sobre el territorio. La residencia puede estar situada más hacia la periferia y las áreas centrales pierden población para dedicarse a oficinas y servicios. Algunos dudan de que pueda denominarse ciudad a este tipo de asentamientos porque no presentan el mismo tipo de aglomeración densa, característica primordial de las ciudades convencionales. Pero hay que reconocer que son conurbaciones en expansión. La visión urbana se extiende desde los centros hacia la periferia, abarcando porciones territoriales más extensas. Si consideramos para esta lección el ejemplo de Barcelona vemos que cada vez más se tiende a una visión no circunscrita al término histórico de la ciudad para interesarse en las relaciones con núcleos de población a su alrededor cada vez más integrados entre ellos, formando un verdadero hecho metropolitano que abarca una amplia zona del territorio de Catalunya. Las formas reticulares. En diferentes contextos históricos y culturales (China, el imperio romano, las ciudades coloniales, los ensanches, la ciudad americana) la forma más usada ha sido la de la retícula cuadricular, llamada también “damero” o tablero de ajedrez, con múltiples variaciones hacia formas más rectangulares. ¿Cuáles han sido las razones de su uso en tan diversos contextos? El orden y la rutina a la vez. Sin duda una geometría en malla reticular ofrece un fácil planeamiento de nuevos asentamientos. El territorio puede dividirse con claridad y las © Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.