Test Drive | 页面 58

llegado a la conclusión de que lo de las cartas es una broma, y que las muertes de mis parientes fueron simples accidentes, como dictaminó el jurado, y no guardan relación con los mensajes. Holmes agitó en el aire los puños cerrados. ––¡Qué increíble imbecilidad! ––exclamó. ––Sin embargo, me han asignado un agente, que puede permanecer en la casa conmigo. ––¿Ha venido con usted esta noche? ––No, sus órdenes son permanecer en la casa. Holmes volvió a gesticular en el aire. ––¿Por qué ha acudido usted a mí? ––preguntó––. Y sobre todo: ¿por qué no vino inmediatamente? ––No sabía nada de usted. Hasta hoy, que le hablé al mayor Prendergast de mi problema, y él me aconsejó que acudiera a usted. ––Lo cierto es que han pasado dos día s desde que recibió usted la carta. Deberíamos habernos puesto en acción antes. Supongo que no tiene usted más datos que los que ha expuesto... ningún detalle sugerente que pudiera sernos de utilidad. ––Hay una cosa ––dijo John Openshaw. Rebuscó en el bolsillo de la chaqueta y sacó un trozo de papel azulado y descolorido, que extendió sobre la mesa, diciendo––: Creo recordar vagamente que el día en que mi tío quemó los papeles, me pareció observar que los bordes sin quemar que quedaban entre las cenizas eran de este mismo color. Encontré esta hoja en el suelo de su habitación, y me inclino a pensar que puede tratarse de uno de aquellos papeles, que posiblemente se cayó de entre los otros y de este modo escapó de la destrucción. Aparte de que en él se mencionan las semillas, no creo que nos ayude mucho. Yo opino que se trata de una página de un diario privado. La letra es, sin lugar a dudas, de mi tío. Holmes cambió de sitio la lámpara y los dos nos inclinamos sobre la hoja de papel, cuyo borde rasgado indicaba que, efectivamente, había sido arrancada de un cuaderno. El encabezamiento decía «Marzo de 1869», y debajo se leían las siguientes y enigmáticas anotaciones: «4. Vino Hudson. Lo mismo de siempre. 7. Enviadas semillas a McCauley, Paramore y Swain de St. Augustine. 9. McCauley se largó. 10. John Swain se largó. 11. Visita a Paramore. Todo va bien.» ––Gracias ––dijo Holmes, doblando el papel y devolviéndoselo a nuestro visitante––. Y ahora, no debe usted perder un instante, por nada del mundo. No podemos perder tiempo ni para discutir lo que me acaba de contar. Tiene que volver a casa inmediatamente y ponerse en acción. ––¿Y qué debo hacer? ––Sólo puede hacer una cosa. Y tiene que hacerla de inmediato. Tiene que meter esta hoja de papel que nos ha enseñado en la caja de latón que antes ha descrito. Debe incluir una nota explicando que todos los demás papeles los quemó su tío, y que éste es el único que queda. Debe expresarlo de una forma que resulte convincente. Una vez hecho esto, ponga la caja encima del reloj de sol, tal como le han indicado. ¿Ha comprendido? ––Perfectamente. ––Por el momento, no piense en venganzas ni en nada por el estilo. Creo que eso podremos lograrlo por medio de la ley; pero antes tenemos que tejer nuestra red, mientras que la de ellos ya está tejida. Lo primero en lo que hay que pensar es en alejar el peligro inminente que le amenaza. Lo segundo, en resolver el misterio y castigar a los culpables. ––Muchas gracias ––dijo el joven, levantándose y poniéndose el impermeable––. Me ha dado usted nueva vida y esperanza. Le aseguro que haré lo que usted dice. ––No pierda un instante. Y sobre todo, tenga cuidado mientras tanto, porque no me cabe ninguna duda de que corre usted un peligro real e inminente. ¿Cómo piensa volver? ––En tren, desde Waterloo. ––Aún no son las nueve. Las calles estarán llenas de gente, así que confío en que estará