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8. Diferencia molecular entre la transferencia de energía en forma de trabajo (a la izquierda) y calor (a la derecha). Realizar trabajo tiene como consecuencia movimiento uniforme de átomos en el medio; calentar estimula el movimiento desordenado de los mismos. Sigamos con la naturaleza molecular del calor. Vimos en el capítulo 1 que la temperatura es un parámetro que proporciona el número relativo de átomos en los estados permitidos de energía, y que los estados de mayor energía estarán tanto más ocupados cuanto mayor sea la temperatura. En términos más ilustrativos, un bloque de hierro a una temperatura alta consiste en átomos que oscilan con vigor en torno a sus posiciones medias. A una temperatura baja, los átomos siguen oscilando, pero con menos vigor. Si ponemos en contacto un bloque caliente de hierro con uno más frío, los átomos del extremo del bloque caliente, que oscilan con vigor, empujan a los del extremo del bloque frío y consiguen que éstos se muevan con más vigor que antes; transmiten energía a sus vecinos al empujarlos. Ninguno de los bloques se mueve, sino que la energía se transfiere del bloque más caliente al más frío, al ponerlos en contacto, mediante estos empujones aleatorios. Esto es, el calor es la transferencia de energía mediante el movimiento aleatorio de los átomos en el medio (figura 8). Una vez que la energía está dentro del sistema, ya sea mediante el movimiento uniforme de los átomos en el medio (el peso que desciende), ya sea mediante la oscilación aleatoria de los átomos (un objeto más caliente, como una llama), no queda recuerdo de cómo fue transferida. Una vez dentro la energía se almacena como energía cinética (o energía debida al movimien