Test Drive | Page 93

cerraba tras nosotros una puerta provista de obturadores, y súbitamente nos hallamos envueltos en una profunda oscu-ridad. Tras unos minutos de espera, oí un vivo silbido, al tiem-po que sentí que el frío ganaba mi cuerpo desde los pies al pecho. Evidentemente, desde el interior del barco y me-diante una válvula se había dado entrada en él al agua exte-rior que nos invadía y que pronto llenó la cámara en que nos hallábamos. Una segunda puerta practicada en el flan-co del Nautilus 6P