Test Drive | Page 41

Nuestro calabozo se iluminó repentinamente, es decir, se lle-nó de una materia luminosa tan viva que no pude resistir al pronto su resplandor. En su blancura y en su intensidad reconocí la iluminación eléctrica que producía en torno del barco submarino un magnífico fenómeno de fosforescencia. Reabrí los ojos que había cerrado involuntariamente yvi que el agente luminoso emanaba de un globo deslustrado, enca-jado en el techo de la cabina. ¡Por fin se ve! defensiva. Sí exclamó Ned Land, quien, cuchillo en mano, mostraba una actitud respondí, arriesgando una antítesis , pero la situa-ción no es por ello menos oscura. Tenga paciencia el señor dijo el impasible Conseil. La súbita iluminación de la cabina me permitió examinar su 2