puntiagudos dientes dispuestos en varias hileras, y cuyos cuerpos parecían cubiertos de
es-camas.
Entre los peces óseos, anoté unos labros grises propios de esos mares; esparos sinágridos
cuyo iris resplandecía como el fuego; escienas de un metro de largo, con una ancha boca
eri-zada de pequeños dientes, que emitían un ligero grito; c