Durante la noche del 16 al 17 de febrero, entramos en esa otra zona del Mediterráneo cuyas
mayores profundidades se sitúan a tres mil metros.
Impulsado por su hélice y deslizándose a lo largo de sus planos inclinados, el Nautilus se
hundió hasta las últimas ca-pas del mar.
A falta de las maravillas naturales, el mar ofreció all