32. Un escriba, amigo fiel de Juan, estaba en la playa, y
llamando a Jesús le dijo: Maestro, permíteme que te siga a
donde quiera que vayas.
33. Y Jesús dijo: Buscas un refugio contra los malvados. Tu
vida no esta asegurada conmigo;
34. Porque los malvados van a quitarme la vida como se la
quitaron a Juan.
35. Las zorras de la tierra tienen sus guaridas de seguridad, las
aves tienen sus nidos seguros entre las ocultas rocas. Pero yo
no tengo un lugar en el que yo pueda recostar mi cabeza
creyendo que puedo descansar en seguridad.
36. Entonces un apóstol dijo: Dame permiso para quedarme
aquí por algunos días porque mi padre ha muerto y tengo que
colocarlo en su tumba.
37. Pero Jesús dijo: Deja que los muertos se preocupen de loa
muertos. Los vivos que sirvan a los vivos. Ven. Sígueme.
38. Atardecía. Los barcos se hicieron a la mar y Jesús se acostó
a descansar en el que iba de vanguardia, y se durmió.
39. Vino una tormenta. Los barcos eran juguetes de las olas.
40. El agua barría las cubiertas. Los marinos endurecidos
temieron el que todo se pierda.
41. Y Tomás encontró al maestro profundamente dormido y te
llamó y Jesús se despertó.
42. Y Tomas dijo: Mira la tormenta. ¿No te preocupas de
nosotros? Los barcos se hunden.
43. Y Jesús se puso de pie; levantó la mano; habló a los
espíritus de los vientos y de las olas como un hombre puede
hablar a otro hombre.
44. Y he aquí que los vientos cesaron de soplar, las olas
trémulas besaron sus pies, el mar entró en calma.
45. Entonces Jesús dijo: hombres de poca fe, ¿dónde esta
vuestra fe? Vosotros podéis hablar a los vientos y a las olas y
ellas os oirían y os obedecerían.
36. Los discípulos estaban asombrados y decían: ¿Quién es
este hombre cuya voz obedecen aun los vientos y las olas?
Capítulo 118
Las cristianos en Gadara. Jesús arroja una legión de espíritus
impuros de un hombre. Los espíritus se van a animales imperfectos
que corren al mar y se ahogan. Las gentes entran en miedo y piden a