La construcción histórica de la psicología social
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de personalidad o las clases sociales en las que lógicamente participarían:
1) los de nivel sensitivo serían productores o artesanos, y su función sería
sostener a los otros dos; 2) los del nivel volitivo serían atletas y soldados;
y 3) los de nivel intelectual serían los filósofos del Estado, es decir, los intelectuales y los gobernantes, pues para él, como es bien conocido, los mejores gobernantes serán siempre los filósofos. Y éste es realmente el principal
hallazgo psicosocial de Platón: dibuja de un modo figurativo los paralelismos entre sociedad y personalidad, paralelismos que todavía hoy día se
exploran en la investigación psicosocial actual. Es más, Platón anticipa
también el moderno concepto de socialización del adolescente. En cuanto
a Aristóteles, posee muchos escritos que resultan muy útiles para la psicología social, destacando tanto La Política como, sobre todo, La Retórica. De
hecho, Aristóteles puede ser considerado un importante precursor de la
moderna ciencia social, estudiando la organización social de las ciudadesestados de su tiempo y reuniendo 158 constituciones políticas diferentes
con propósitos de análisis. Además, su concepción del hombre también le
califica como un importante científico social: para él el hombre es esencialmente un animal social (zóos politikós). Y no olvidemos a los sofistas (Protágoras, etc.), quienes, antes que Platón y con su énfasis en la retórica,
poseen una enorme relevancia para algunas de las más actuales escuelas de
psicología social. Sin embargo, la influencia del epicureísmo sobre la psicología social fue muy negativa: su exagerado individualismo y su materialismo hedonista tuvieron gran influencia en el pensamiento europeo posterior, lo que retrasó el desarrollo de una verdadera psicología social. Por su
parte, el estoicismo, fundado por Zenón (340-260 a.C.), coetáneo de Epicuro (341-270), no produjo ninguna clase de filosofía social y tampoco se
puede hallar nada provechoso para nuestra disciplina.
Por otra parte, dadas las pocas o casi nulas aportaciones psicosociales
de las concepciones filosóficas romana y cristiana, tendríamos que saltar al
Renacimiento y el Barroco, y a autores como Maquiavelo, Montaigne,
Bacon, y a los teóricos del contrato social (Hobbes, 1588-1679; Locke,
1632-1704; y Rousseau, 1712-1778), que son precisamente quienes pueden
ser considerados como los auténticos precursores de la psicología social
moderna, puesto que se dedicaron a estudiar el problema de las relaciones
entre la sociedad y el individuo. Estos autores desarrollaron unas teorías
que tienen tres elementos en común: a) una exposición de lo que sería la
naturaleza del hombre aislado de sus semejantes, o aparte del estado civil;
b) un motivo o una serie de motivos sobre el porqué se ponen a sí mismos
en asociación con otros; y c) una serie de reglas morales que se «sigue» de
las dos primeras consideraciones. Así, para Hobbes el hombre es esencialmente egoísta y brutal y en su estado natural estaría en perpetua guerra
con los otros hombres, por lo que necesita, por su propio interés, hacer un
contrato con sus semejantes, quienes a su vez contraen también obligaciones que en su totalidad constituyen lo que llamamos la sociedad civil. En
cambio Locke, que no cree que pueda existir un estado presocial, ni
siquiera concebirse, sostiene que el hombre ha vivido siempre en sociedad