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La construcción histórica de la psicología social 365 de personalidad o las clases sociales en las que lógicamente participarían: 1) los de nivel sensitivo serían productores o artesanos, y su función sería sostener a los otros dos; 2) los del nivel volitivo serían atletas y soldados; y 3) los de nivel intelectual serían los filósofos del Estado, es decir, los intelectuales y los gobernantes, pues para él, como es bien conocido, los mejores gobernantes serán siempre los filósofos. Y éste es realmente el principal hallazgo psicosocial de Platón: dibuja de un modo figurativo los paralelismos entre sociedad y personalidad, paralelismos que todavía hoy día se exploran en la investigación psicosocial actual. Es más, Platón anticipa también el moderno concepto de socialización del adolescente. En cuanto a Aristóteles, posee muchos escritos que resultan muy útiles para la psicología social, destacando tanto La Política como, sobre todo, La Retórica. De hecho, Aristóteles puede ser considerado un importante precursor de la moderna ciencia social, estudiando la organización social de las ciudadesestados de su tiempo y reuniendo 158 constituciones políticas diferentes con propósitos de análisis. Además, su concepción del hombre también le califica como un importante científico social: para él el hombre es esencialmente un animal social (zóos politikós). Y no olvidemos a los sofistas (Protágoras, etc.), quienes, antes que Platón y con su énfasis en la retórica, poseen una enorme relevancia para algunas de las más actuales escuelas de psicología social. Sin embargo, la influencia del epicureísmo sobre la psicología social fue muy negativa: su exagerado individualismo y su materialismo hedonista tuvieron gran influencia en el pensamiento europeo posterior, lo que retrasó el desarrollo de una verdadera psicología social. Por su parte, el estoicismo, fundado por Zenón (340-260 a.C.), coetáneo de Epicuro (341-270), no produjo ninguna clase de filosofía social y tampoco se puede hallar nada provechoso para nuestra disciplina. Por otra parte, dadas las pocas o casi nulas aportaciones psicosociales de las concepciones filosóficas romana y cristiana, tendríamos que saltar al Renacimiento y el Barroco, y a autores como Maquiavelo, Montaigne, Bacon, y a los teóricos del contrato social (Hobbes, 1588-1679; Locke, 1632-1704; y Rousseau, 1712-1778), que son precisamente quienes pueden ser considerados como los auténticos precursores de la psicología social moderna, puesto que se dedicaron a estudiar el problema de las relaciones entre la sociedad y el individuo. Estos autores desarrollaron unas teorías que tienen tres elementos en común: a) una exposición de lo que sería la naturaleza del hombre aislado de sus semejantes, o aparte del estado civil; b) un motivo o una serie de motivos sobre el porqué se ponen a sí mismos en asociación con otros; y c) una serie de reglas morales que se «sigue» de las dos primeras consideraciones. Así, para Hobbes el hombre es esencialmente egoísta y brutal y en su estado natural estaría en perpetua guerra con los otros hombres, por lo que necesita, por su propio interés, hacer un contrato con sus semejantes, quienes a su vez contraen también obligaciones que en su totalidad constituyen lo que llamamos la sociedad civil. En cambio Locke, que no cree que pueda existir un estado presocial, ni siquiera concebirse, sostiene que el hombre ha vivido siempre en sociedad