324
Anastasio Ovejero Bernal
psicología, y más aún si cabe la psicología social, ha sido psicología política. Sin embargo, la psicología política, reconocida explícita, pública e
institucionalmente como tal, es relativamente reciente y más aún en nuestro país. Así, los textos de Psicología Política en castellano son pocos y
recientes. En efecto, aunque el que tal vez sea el primero no tiene mucho
más de veinticinco años (AAVV, 1971), sin embargo es en los 80 cuando
comienzan a aparecer diferentes textos sobre el tema (Jiménez Burillo,
1983, Rodríguez González y Seoane, 1988; Montero, 1986, 1987), existiendo ya una disciplina en pleno desarrollo en los 90 (Sabucedo, 1996a,
1996b; Sabucedo y Rodríguez, 1997; Jiménez Burillo, 1996b; Seoane y
Garzón, 1996; etc.).
Desarrollo histórico
A nivel histórico, podemos convencionalmente distinguir una larga etapa
de antecedentes (Platón, Aristóteles, Maquiavelo, Hobbes, Spinoza, etcétera), y tres períodos, ya en nuestro siglo, una vez institucionalizadas como
disciplinas autónomas la Psicología y la Política (Jiménez Burillo, 1996a,
págs. 221 y sigs.):
a) Primer período (1900-1945): probablemente haya sido el francés
Gustavo Le Bon el primero en publicar un libro con el explícito título de
Psicología Política (Le Bon, 1910). De ideología prefascista, este autor
aceptó las ideas racistas de Gabineau e influyó marcadamente en las doctrinas de Hitler y Mussolini, sobre todo a través de su famosa obra La Psicología de las multitudes (véase Ovejero, 1997a). En concreto, Le Bon
(1910, pág. 3) definió la Psicología Política como «el conocimiento de los
medios que permiten gobernar de manera útil a los pueblos». Y en Estados
Unidos debemos destacar a Harold Dwight Lasswell, nada menos que «el
fundador» de la Psicología Política a juicio de Stone (1981). De la ingente
obra de Lasswell destaca el libro que publicó en 1930, Psicopatología y política (1960), que, a juicio de Jiménez Burillo, contiene tan poca «psicopatología» como «política», ya que, en rigor, es un texto sobre psicología de los
«políticos»: mediante entrevistas a personas dedicadas a la política, intenta
Lasswell describir cómo determinadas experiencias en el desarrollo, especialmente en la infancia, son decisivas en la conducta política que se realiza
en la edad madura. En consecuencia, la biografía de los políticos es algo
crucial para el estudio de la política, aportando comprensión al tradicional
análisis de las instituciones y sistemas políticos. Si en este libro defiende
Lasswell que la conducta pública de los líderes políticos ha de verse siempre como «racionalización» de motivos privados, en una obra posterior
(Lasswell, 1948) sostiene que los políticos tratan de compensar con su actividad un inconsciente sentimiento de inferioridad originado en traumáticas
experiencias infantiles. Así, su carrera política no es otra cosa que pura
«racionalización», en términos de bien público, de profundos motivos pri-