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La conducta agresiva o antisocial 125 estudios, supone un auténtico fracaso, con importantes consecuencias psicosociales, en las que no puedo entrar por falta de tiempo. Pero, en todo caso, tal frustración conlleva en muchos casos, no en todos, un cierto o alto grado de sentimientos agresivos. De hecho, existe una relativamente alta correlación entre fracaso escolar y delincuencia, aunque esta correlación, como tantas veces ocurre con otras correlaciones, está contaminada también por otras variables intervinientes. Además, el fracaso escolar no está aleatoriamente repartido, sino que fracasan mucho más los hijos/as de las familias de más bajo estatus socioeconómico y cultural, que son quienes, por otra parte, más frustra la sociedad (poseen menos recursos económicos, viven en barriadas marginadas, con menos y peores servicios, etc.). Y ello se agrava aún más por la siguiente razón: en sus casas puede, en el peor de los casos, faltar de todo, pero nunca faltará, al menos, un aparato de televisión, con lo que les llega incesantemente una gran cantidad de publicidad que les empuja al consumo. Pero ellos, sobre todo los adolescentes, no pueden consumir, lo que produce una nueva y crucial frustración. Además, el tipo de educación familiar que han recibido les lleva a querer satisfacer sus necesidades (incluso las creadas artificialmente por la publicidad: la moto, etc.), ya, es decir, aquí y ahora, inmediatamente, lo que aumenta la probabilidad de que se lancen por el sendero de la delincuencia, el tráfico de drogas, etc., es decir, por senderos que les puede proporcionar dinero rápidamente. En todo caso, recordemos que en diferentes aspectos la escuela puede estar funcionando ahora mismo como una importante fuente de violencia. A pesar de que la escuela no está siendo hoy día fuente de violencia ni en el aprendizaje directo ni en el aprendizaje vicario, sí lo está siendo respecto a la relación frustración-agresión y respecto a los problemas de identidad que puede estar creando en muchos niños y sobre todo adolescentes. En efecto, la escuela es una importantísima instancia de selección social, que termina produciendo, si se me permite simplificar un tanto, tres grupos: a) Altamente exitosos: serán en cierta medida los llamados a ocupar los cuadros directivos de la sociedad (del Estado, de la Industria, etc.). Estos alumnos/as suelen provenir de las clases altas, socioeconómica y culturalmente, con lo que, a través de la escuela, estas clases se reproducen a sí mismas. A pesar de ello, algunos miembros de las clases bajas sí consiguen, a través de la escuela, ascender de clase social. Porcentualmente son pocos, pero sirven para justificar el sistema y darle la apariencia de justicia y democracia que hoy día tanto necesita. b) Moderamente exitosos: suelen provenir de las clases medias urbanas y de las familias de profesiones liberales del mundo rural. También aquí estas clases sociales se reproducirán a través de la escuela. c) Fracasados: aunque las tasas de fracaso escolar dependen esencialmente de la definición que tengamos de fracaso escolar, sin embargo, en todo caso, tales tasas son muy elevadas: de entre el 50 por 100 y el 70 por 100. Estos adolescentes y jóvenes, generalmente provenientes de las