en ello: que toda mi intención era que todo el mundo se holgase y viviese en paz y
quietud, sin pendencias ni penas; pero no me aprovechó nada este buen deseo
para dejar de ir adonde no espero volver, según me cargan los años y un mal de
orina que llevo, que no me deja reposar un rato.
Y aquí tornó a su llanto, como de primero; y túvole Sancho tanta compasión, que
sacó un real de a cuatro del seno y se le dio de limosna.
Pasó adelante don Quijote, y preguntó a otro su deli Ѽ