Capítulo 43: Donde se cuenta la agradable historia del mozo de mulas, con
otros extraños acaecimientos en la venta sucedidos
-Marinero soy de amor
y en su piélago profundo
navego sin esperanza
de llegar a puerto alguno.
Siguiendo voy a una estrella
que desde lejos descubro,
más bella y resplandeciente
que cuantas vio Palinuro.
Yo no sé adónde me guía,
y así, navego confuso,