tinelo, porque no la había redonda ni cuadrada en la venta, y dieron la cabecera y
principal asiento, puesto que él lo rehusaba, a don Quijote, el cual quiso que
estuviese a su lado la señora Micomicona, pues él era su guardador. Luego se
sentaron Luscinda y Zoraida, y frontero deltas don Fernando y Cardenio, y luego el
cautivo y los demás caballeros, y al lado de las señoras el cura y el barbero. Y así,
cenaron con mucho contento, y acrecentóseles más viendo que, dejando de comer
don Quijote, movido de otro semejante espíritu que el que le movió a hablar tanto
como habló cuando cen