Este factor, unido a que el TLCAN se conforma como una asociación económico-regional
apoyada en vínculos de desigualdad que no han conseguido alcanzar la convergencia
entre el mercado estadounidense, el canadiense y el mexicano debido a las disparidades
existentes, ha llevado a depender aún más de las exportaciones, y por ende, de Estados
Unidos pero no solo en el terreno comercial y económico, sino también en todos aquellos
aspectos y políticas vinculados en el TLCAN como la política agraria o la energética, lo que
aumenta la dependencia existente que México tiene de EEUU.
6. Escenarios
Escenario 1: Eliminación de anomia a medio plazo y de la desigualdad a largo
plazo
El gobierno de Estados Unidos da un giro brusco a corto plazo en su política exterior hacia
México, endureciendo la legislación, las políticas públicas y los procedimientos de los
cuerpos de seguridad con respecto a la anomia en el país vecino, consiguiendo hacer
eficientes todos sus recursos en la lucha contra los cárteles, y conduciendo al país a una
fase de desestabilización del status quo, frenando la anomia a medio plazo, en unos quince
años vista. Sin embargo, la reestructuración económica, muy dependiente de la actividad
ilegal, tardaría algunos años más en consumarse, produciéndose ésta más a largo plazo,
unos dieciocho-veinte años vista.
Escenario 2: Mantenimiento del status quo a corto-medio plazo, con
posibilidad de variar hacia cualquier dirección a largo plazo
La desigualdad social se mantiene, continua el impacto de la corrupción en la
administración mexicana, la actividad de los cárteles, y la naturaleza de las operaciones de
la DEA. El status quo se mantiene, y el equilibrio de poder se mantiene, sin aumentar el
nivel de actividad ni de presión de ninguno de los bandos (apoyos y oposiciones), por lo que
al menos, en cuanto a pobreza y violencia, no hay un aumento significativo.
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