Reflexiones editoriales
¡Dar gracias!
El tiempo es un aliado para muchos y, para otros, un enemigo. Sin embargo, la invención humana del calendario nos brinda, en la civilización cristiana occidental, el mes de diciembre como un momento perfecto para recordar el cúmulo de experiencias vividas en el año. Las reminiscencias constituyen, pues, una hilera de eventos, salpicados de emociones tanto positivas como negativas.
No obstante, este espacio tan personal es el sustrato donde nace una virtud única: la gratitud. En esta época existe, entonces, una alta propensión para ser más conscientes de todo aquello que nos rodea y que, muchas veces, no valoramos al darlo por sentado. Tristemente, grandes sucesos de nuestra vida pueden pasar desapercibidos si no nos esforzamos por valorarlos. Poner en práctica la gratitud es una tarea vital . Por tal razón, en este número, se exploran diversas prácticas y costumbres ancestrales dedicadas a valorar la Navidad y a expresar la gratitud.
Recordemos que darnos la oportunidad de hacer un alto en el camino y fomentar la introspección, es algo esencial para disfrutar de estas fiestas.
¡Feliz Navidad!
El editor