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| summacoaching | Agosto 2018 |
54 retrasa el proceso y prolonga la incomodidad causada por no elegir.
En ese caso, la responsable directa de ese tipo de indecisión es la inseguridad. Tal vez sería magnífico estar seguro de todo lo que puede pasar en el futuro y predecirlo sin margen de error, pero la realidad es otra. Cuanto antes la persona acepte que no se puede tener control absoluto, más pronto se alcanzará un grado de libertad superior que facilitará ese proceso de toma de decisiones.
Por todo lo anterior, lo aconsejable para sobrellevar y manejar adecuadamente el proceso de toma de decisiones es:
- Toma conciencia de que es parte del proceso tomar ciertos riesgos, y no quiere decir que sea negativo. Simplemente hay que valorar las opciones desde un punto de vista neutro. En la vida, las alternativas y las posibilidades de todo y en todo momento son infinitas, tratar de conocerlas y prever cada una de ellas es un esfuerzo clic aquí y twittea la frase
A pesar de lo difícil que en ocasiones parezca, la toma de decisiones es algo inherente al ser humano. El individuo tiene en sí todas las herramientas y habilidades necesarias para llevar ese proceso a buen término.
titánico y extenuante que no conduce a nada, porque no se puede controlar lo que es infinito.
- En vez de preocuparse demasiado por lo que pasará, dale más importancia a lo que en realidad quieres y crees que puedes conseguir, centra en ello todo el enfoque. Ya que, el futuro siempre es incierto, hay que centrarse en lo que si está dentro del campo de acción de la persona. Seguramente se encontrará la manera en la que si se consiga lo que se desea dejando fuera todo aquello sobre lo que no se puede hacer nada.
- Si el individuo tiene todo lo necesario para llevar a cabo el proceso de toma de decisiones, es preciso hacer un proceso de reflexión introspectiva para determinar lo que“ mueve” al individuo.
Por lo general cuando se va a tomar una decisión, ya se tiene una idea de cómo tomarla o de qué elegir. Hacerle caso y seguir ahondando en ello puede resultar altamente benéfico y útil al momento de tomar una decisión. Es decir, hacer caso de la primera idea intuitiva que surge cuando se presenta el momento de decidir. No hay que obviar la sabiduría que cada uno ha adquirido con el tiempo y el fruto de las experiencias vividas.
En esencia, cuando uno es capar de aceptar los riesgos que conlleva la toma de decisiones, se libera de la carga desagradable de la responsabilidad de terminar con la incertidumbre. Es una carga absurda y que solamente mortifica y retrasa el proceso, cuando hay decisiones que si no se toman a tiempo, cambia drásticamente la situación inicial y muy probablemente, conduzcan a la resignación de haber perdido una oportunidad.