L os resultados están directamente ligados al tipo de relaciones que construimos. En la medida que estemos alineados, tomaremos acciones conjuntas en lugar de reaccionar con nuestros pares o colegas, familiares o amigos seguramente lograremos obtener los resultados que buscamos. Esto es como un vaivén; si obtenemos los resultados que buscamos, nuestra relación se mantendrá en el tiempo.
Por lo general cuando me convocan para trabajar en algún proceso ya sea en una organización o con un coachee o cliente particular, lo primero que me piden es obtener buenos o mejores resultados.
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Por ejemplo, en lo que a emociones se refiere, existen competencias que nos pueden ayudar a trabajar las emociones. Si podemos adaptar estas competencias a nosotros mismos, seguramente podamos aplicarlas a la relación que tenemos con las demás personas. Simplemente consiste en tomar conciencia de la emoción, aceptarla para luego poder hacer un análisis racional de la misma y expresarlas. Dependiendo de nuestra interpretación, ya sea que se trabaje en forma individual o en equipo siempre tomaremos acciones respecto a aquello que queramos lograr, obtener o modificar.
¿ Cómo puedo entonces, obtener las acciones necesarias que me permitan mantener mis relaciones y obtener los resultados que estoy buscando?
Aquí es donde se pone en juego lo más importante, considero que la única manera de obtener los resultados que estoy buscando es a través del aprendizaje.
De las acepciones que encuentro de aprendizaje, en este contexto, me vuelco por la siguiente definición:“ Aprendizaje es la adquisición por la práctica de una conducta duradera.” Es importante que aprendamos a conocernos para lograr acciones concretas que nos ayuden a mejorar nuestras relaciones interpersonales. Si
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En algunos casos suelen ser evidentes o visibles lo que nos permitirá tomar decisiones fácilmente, otras veces estos factores no son tan claros u observables, en este caso de la única manera que obtendré los resultados que busco será reconociendo el observador que soy y el sistema al que pertenezco y en el que me he desarrollado. Este observador es el que nos permitirá interpretar lo que veo y lo que siento para luego tomar acciones. Ahora, cuando logramos cambiar el núcleo de ese observador, es decir el observador que soy, obtenemos una transformación profunda lo que se llama aprendizaje transformacional.
Conclusión: Es importante que podamos enfocarnos en nosotros mismos, estar preparados para una mirada intrapersonal que nos permitirá interactuar y accionar hacia afuera en colaboración con el otro. Poder adoctrinar nuevas formas de observar y programar nuevas acciones en busca de los resultados que deseamos, con la idea de adquirir el aprendizaje necesario que nos acompañe en una práctica de una conducta duradera.
Bibliografía Goleman, Daniel: La inteligencia emocional, Punto de lectura, julio 2003. Echeverría, Rafael: El observador y su mundo, Granica, Buenos Aires, 2009. Kofman, Fredy: Metamanagement, Grito Sagrado, 2008.
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Revista Summa Coaching 43 |