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Sueños

¿ PERSIGUES TUS SUEÑOS?

Todos los años el 31 de diciembre antes del inicio del siguiente año en México tenemos la tradición de comer 12 uvas que simbolizan un deseo por mes, y cuando están sonando las 12 campanadas que señalan el inicio de año debemos comer las uvas y plantearnos todo lo que deseamos para nosotros en un racimo de uvas, lo que conocemos como:“ los propósitos del año nuevo”. De todo lo que te propones con toda la ilusión y entusiasmo que la festividad provee, sólo vas a comenzar el 20 % de lo que planteaste ese día ante el inicio de año, y si nos va bien, sólo llegaras a realizar uno de los doce propósitos planteados, lo que nos lleva a que cumplimos en un 8 % aproximadamente. Repitiendo esto, año con año, hasta que simplemente lo hacemos por mera tradición.

Hemos aprendido en nuestro camino por la vida que:“ no siempre se tiene lo que se quiere”,“ hay que trabajar, pues no queda de otra”,“ el adulto ya no sueña, debe vivir en la realidad”,“ hay que madurar y sentar cabeza”,“ aquí nos tocó vivir...”, ¿ Alguna de estas frases te es familiar? Seguro estoy que por lo menos has escuchado al amigo de un amigo decir alguna, es parte de nosotros y lo traemos tatuado en nuestro ADN, no hay de qué preocuparse, simplemente nos quedamos situados en el mismo lugar, aunque, por otro lado, los que se atreven a romper el paradigma comienzan a perseguir sus sueños... Eso es fabuloso, aunque sólo es el
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AUTOR: Esteban Macotela, Coach Humanista estemaco @ gmail. com
primer paso para la realización de los mismos. Perseguirlos está bien... Pero, ¿ Los alcanzas algún día?
He escuchado decir:“ soñar no cuesta nada”, lo que a mi parecer, es una invitación a hacerlo, total no se pierde nada, es entonces cuando nos atrevemos a soñar, a comenzar, a perseguir nuestros sueños, luchamos, trabajamos arduamente, no hay resultados, abrimos y comenzamos caminos, que al final sólo fue caminar en círculos porque no llegamos a ningún lado y seguimos situados en el mismo lugar.
Hace poco leí una historia sobre una pareja que tenían el sueño de cuando el espeso se jubilará, se dedicarían a viajar por el mundo. Durante toda su vida se prepararon en tener todo listo para el retiro; los hijos graduados y autosuficientes. Ella compraba telas para hacerse vestidos que luciría en sus viajes, él se encargó de juntar monedas de los países que visitarían. Un día cerca de la jubilación, ocurre un suceso inesperado y ambos pierden la vida; sus hijos al revisar sus cosas se dan cuenta del sueño de sus padres, encontrándose con las telas para los vestidos y los ahorros en monedas de diferentes divisas. – Persiguieron su sueño toda una vida y no lo alcanzaron. –
Perseguir tus sueños es una actividad loable y digna de ser reconocida, hablar sobre lo que quieres y maquilar todo tipo de planes es buenísimo; muchas veces se quedan en eso, en planes. Cuantas veces estás persiguiendo sueños, te esfuerzas al máximo, trabajas muy duro, y cuando estás a nada de alcanzarlos, algo pasa que acaba con todo lo que llevabas avanzado, el golpe es duro y terminas hundido en el peor