"Solo por hoy" volumén 5 | Seite 27

mis pasos en cca

Por años mantuve todo bajo gran control a través de mi profundo perfeccionismo y una férrea fuerza de voluntad. Yo era capaz de hacer las dietas más estrictas, perder mucho peso y mantenerlo a mediano plazo; aunque con el tiempo siempre lo recuperaba y empezaba a vomitar. Pero también era capaz de decidir cuando detener las purgas: definitivamente cuando empezaba a ver sangre en el vómito, era el momento de parar para que se recuperara mi esófago… hasta la siguiente vez donde repetia el ciclo.

Además, yo no era adicta a los carbohidratos; ese sí era un problema de adicción como oía decir en la radio y en los programas de televisión, y a mi los dulces no me gustaban ni cuando era niña. Yo solo tenía un gran gusto por grandes cantidades de proteínas fritas o grasosas así como de comidas picantes, y de esos alimentos no hablaban los especialistas de aquel entonces, por lo que me fue fácil la autonegación. Pensaba que comía por estrés y que era cuestión de decisión y fuerza de voluntad y hacer otra estricta dieta, o vomitar si era necesario, y volver a adelgazar.

Cómo he vivido el Primer Paso

Admitimos que éramos impotentes ante la comida, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables".

Antes de llegar a CCA-OA yo había admitido y aceptado que era impotente ante la comida. Pero admitir que mi vida era ingobernable me ha costando mucho tiempo y he vuelto al paso uno varias veces y más recientemente, analizarlo con lupa para reconocerlo y admitirlo.

Provengo de una familia disfuncional donde ninguno de sus seis miembros tenía alguna adicción, por lo que solo sabía del programa de 12 pasos por los anuncios de radio. En casa nadie bebía, las drogas eran algo lejanísimo en el medio en que nos desarrollábamos y estaba prohibido fumar.

Sin embargo, a pesar de no tener adicciones, nos relacionábamos tan tóxicamente entre los miembros de la familia, que las cuatro hijas de ese bien avenido pero neurótico matrimonio desarrollaron desórdenes alimenticios: las dos menores compulsión por la comida, la mayor anorexia y yo, que desarrollé bulimia en la adolescencia.

¿Cómo iba a ser de otra manera, si todos los momentos importantes de nuestra vida giraban en torno a la comida?Celebrábamos y peleábamos con comida alrededor de la mesa familiar; donde nunca faltaban las críticas, las ofensas y grandes peleas a la hora de comer.

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