SINAPSIS –Abril 2016
¿SABÍAS QUÉ?
R
eabre en el Foro de Roma
la Capilla Sixtina de la
Edad Media
Renace en el Foro Santa María
Antigua, sepultada por un terremoto
en 847.
Muchos la consideran la Capilla
Sixtina de la Edad Media. Ayer reabrió
al público en el Foro Romano, en el
corazón de la antigüedad imperial de
Roma, la basílica Santa María Antigua,
descubierta en 1900 en la pendiente del
Palatino. Sepultada por un terremoto
en el año 847, fue salvada de un
milenario olvido por las excavaciones
realizadas por el arqueólogo Giacomo
Boni hace 116 años. Ahora, después de
una laboriosa y compleja restauración
que ha durado treinta años, reabre
definitivamente para mostrar sus
maravillosos frescos realizados entre el
siglo VI y VIII.
Se trata de un raro testimonio
del arte medieval romano en uno de los
más antiguos lugares de culto católico
dedicado a la Virgen del que se tenga
noticia en Roma. Es un testimonio único
de arte cristiano en la ciudad eterna y
en el mundo, porque la casi totalidad
del patrimonio artístico de esa época
fue destruido durante la iconoclasia del
siglo VIII, una corriente que negaba el
culto a las imágenes sagradas, las
destruía y perseguía a quienes las
veneraban. Desde hoy vuelven como
por milagro a la luz, tras permanecer
siglos en la oscuridad, los frescos que
en las paredes de la basílica
representan a santos y vírgenes,
ángeles
y
mártires
cristianos,
emperadores y papas.
La Virgen con el Niño
Las imágenes que llenaban las
paredes de la basílica no se encuentran
en su totalidad, sino solamente algunas
partes y fragmentos. Entre los
magníficos frescos, destaca una
maravillosa figura de la Virgen con el
Niño: «Este incono es seguramente el
más antiguo de Roma y del mundo
cristiano que ha llegado hasta
nosotros», manifiesta el arquitecto
Francesco Prosperetti, superintendente
de bienes arqueológicos de Roma.
Había sido salvada tras el terremoto y
se conservaba en la iglesia de Santa
María Nova.
Infinitas son las historias que
reflejan los frescos de las paredes,
destacando las referidas a los santos
curanderos Cosme y Damián, Ciro y
Giovanni, pintados en la parte baja de
la capilla situada a la derecha del
presbiterio, para que los enfermos
llevados
en
camilla
pudieran
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