Semillas
Educativas
11.
Pentecostes
«De repente, un gran ruido que venía del cielo, como de un viento fuerte,
resonó en toda la casa donde ellos estaban. Y se les aparecieron lenguas
como de fuego, repartidas sobre cada uno de ellos. Y todos quedaron
llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el
Espíritu hacía que hablaran «. Hechos: 2, 1-4.
El Espíritu Santo es fuente inago-
table de amor, compresión, diálo-
go y comunicación entre Jesús y
sus apóstoles. El Espíritu llega a los
discípulos que estaban reunidos
con la Virgen María, la Madre de
Jesús; y al recibirlo, ellos se lanzan
a anunciar la buena nueva, la noti-
cia del cambio para el mundo, el
de la resurrección y la misión de ir
por todo el universo, a proclamar
la palabra, que es vida cambio y
destino para el hombre resucitado
con Jesús.
Jesús mismo le había anunciado a
sus apóstoles, que no debían em-
pezar la tarea antes de que Él les
hiciera llegar la fuerza del Espíritu
Santo (Lucas: 24,49). Por eso, al lle-
gar y posarse sobre sus cabezas, se
llenan del poder necesario y la in-
teligencia que necesitaban y salen
a predicar el idioma universal del
amor: Jesús se da todo, íntegro,
absolutamente por la humanidad.
El Espíritu Santo es por todo esto,
una fuente de comprensión del
hermoso mensaje de Jesús, es un
diálogo escrito con espíritu, que
llena de fortaleza y hace cambiar
los corazones, en un horizonte ilu-
minado por la fe, la esperanza, y la
vida nueva de los hombres. El Es-
píritu Santo es también fuente de
unidad, porque hace que se unifi-
quen criterios que antes se mante-
nían divididos entre los discípulos.
Igualmente, permite que obre un
profundo y trascendental cambio
en la primera comunidad cristiana,
porque les permite que se les abra
la facultad de comprender, anali-
zar y visualizar el mensaje de salva-
ción, que aún algunos de ellos, si
se puede decir casi todos, no aca-
baban de entender y comprender.
Por eso, el Espíritu es voz, aliento,
fortaleza y regalo para el hombre.
También la fuerza del Espíritu Santo
que penetra en los corazones y las
mentes de los discípulos les permi-
te usar elementos fundamentales
en su vida de predicación, como es
la reconciliación y la actitud de per-
dón, porque la misión a iniciar tenía
que estar rodeada por estas notas,
por estos principios, por caracte-
rísticas de atracción hacia Jesús,
por convencimiento hacia la nueva
Iglesia y sobre todo de apertura e
iniciación para integrar y engrosar
la nueva Iglesia.
Semillas educativas. Orientaciones didácticas para la formación de la Infancia Misionera
desde la escuela.
PhD José Orlando Salazar Duque.
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