Semillas educativas Semillas Educativas- José Orlando Salazar Duque | Seite 153

Semillas Educativas 3. Mi compromiso en la escuela «Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo. Los llamo mis amigos, porque les he dado a conocer todo lo que mi padre me ha dicho. Ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los he escogido a ustedes y les he encargado que vayan y den mucho fruto, y que ese fruto permanezca.» San Juan: 15, 14-16. La escuela es el lugar donde el niño como Misionero puede pro- longar su celo por la extensión del Reino de Dios, en una inte- rrumpida práctica de los valores cristianos, que le permiten una relación de respeto, solidaridad y diálogo entre maestro - alumno y alumnos entre sí. El niño al encontrarse en un lu- gar de aprendizaje por excelencia como es la escuela, espera de sus maestros conocimientos no solo académicos, sino espirituales; ta- rea que exige de los educadores un auténtico testimonio de vida, para que el niño descubriendo la coherencia entre palabras y accio- nes, asuma con mayor eficacia y responsabilidad su pequeña y a la vez gran misión de contribuir a la Evangelización y forjar un ambien- te de fraternidad con Jesús amigo y compañero de los niños. Los encargados de orientar y for- mar a los niños tienen la enorme responsabilidad de enseñarles a conocer la verdad y trabajar desde la escuela por el mejoramiento tan- to personal como social del niño. Esta orientación se realiza con el ejemplo de vida, con la educación en valores y fundamentalmente en el conocimiento de Cristo, de su obra y de sus acciones. El niño al verse acogido, dará una respuesta de aceptación y hará lo mismo, definiéndose a la es- cuela como el segundo hogar de la persona en la continuación de formarlo integralmente a la luz del evangelio, siendo una semillita que empieza a germinar y que prome- te frutos abundantes para el bien de la comunidad. En la escuela, el niño o el joven debe ser un misionero, cómo el faro que da luz para el mundo, sirviendo de guía, esperanza y entusiasmo a otros niños, como quién dice: Los niños son como el fuego que arde, que encien- de corazones y los acerca al gran mandamiento del amor, que es el servicio a los demás. Al ser un miembro de la Infancia Misionera se podrá irradiar en la Semillas educativas. Orientaciones didácticas para la formación de la Infancia Misionera desde la escuela. PhD José Orlando Salazar Duque. 153