Semillas educativas Semillas Educativas- José Orlando Salazar Duque | Page 150

Semillas Educativas 2. Mi compromiso en la parroquia «Dios nos ha dado diferentes dones, según lo que él quiso dar a cada uno, por lo tanto, si Dios nos ha dado el don de comunicar sus mensajes, hagámoslo según la fe que tenemos, o si nos ha dado el don de servir a otros, sirvámoslo bien. El que haya recibido el don de enseñar que se dedique a la enseñanza, el que haya recibido el don de animar a otros, que se dedique a animarlos». Romanos: 12, 6-8. Como Misioneros tenemos la responsabilidad de edificar el Rei- no de Dios en la tierra, ayudando en la parroquia, a que esta sea mejor, a que la participación sea directa y fuerte, con la presencia activa de los niños y en general de los bautizados; para que la comunidad entienda el lenguaje impartido por Jesús cuando fundó su Iglesia y nos la dio para que no- sotros la fortaleciéramos. Nuestro compromiso en la Parro- quia es la de ser apóstoles, verda- deros anunciadores de la palabra, imitadores de Jesús, quien con su buen ejemplo y acciones rodeó a la humanidad, dándole las bases para que la Iglesia creciera con el impulso de los hombres, pero siempre bajo la mirada de Cristo, quien es presencia de cada uno de los que constituimos su Iglesia. Ayudar al párroco en su labor de hacer crecer la comunidad es algo importante, bello y exigente para el cristiano de hoy, y lo podemos hacer de muchas formas y mane- ras, como por ejemplo, asistiendo 150 a la Santa Misa, preparándonos adecuadamente para recibir los sa- cramentos, vivenciando las ense- ñanzas dadas por Jesús, creciendo en espíritu y practicando las Bien- aventuranzas y las obras de mise- ricordia, reglas de oro, en donde está contenida la filosofía de la salvación, para que la humanidad sea nueva y reviva la confianza que debemos tener en Dios. Los niños misioneros participan de la labor de la Iglesia y se compro- meten con su parroquia abriéndo- se a las enseñanzas del Evangelio y saliendo a conquistar nuevos niños y personas. ¿Cómo hacerlo? Muy sencillo, formando parte de los Grupos de Infancia Misionera, ha- ciendo vivencial la Santa Misa, co- laborando en su realización, con- formando los coros parroquiales, los grupos de oración, etc. En una palabra, sintiendo la actitud de Je- sús en nosotros. Si nos descubrimos plenamente, si reconocemos que Cristo quiere que seamos imágenes suyas, ob- tendremos la luz verdadera de la Semillas educativas. Orientaciones didácticas para la formación de la Infancia Misionera desde la escuela. PhD José Orlando Salazar Duque.