Semillas
Educativas
2.
Mi compromiso
en la parroquia
«Dios nos ha dado diferentes dones, según lo que él quiso dar a cada
uno, por lo tanto, si Dios nos ha dado el don de comunicar sus mensajes,
hagámoslo según la fe que tenemos, o si nos ha dado el don de servir
a otros, sirvámoslo bien. El que haya recibido el don de enseñar que se
dedique a la enseñanza, el que haya recibido el don de animar a otros,
que se dedique a animarlos». Romanos: 12, 6-8.
Como Misioneros tenemos la
responsabilidad de edificar el Rei-
no de Dios en la tierra, ayudando
en la parroquia, a que esta sea
mejor, a que la participación sea
directa y fuerte, con la presencia
activa de los niños y en general
de los bautizados; para que la
comunidad entienda el lenguaje
impartido por Jesús cuando fundó
su Iglesia y nos la dio para que no-
sotros la fortaleciéramos.
Nuestro compromiso en la Parro-
quia es la de ser apóstoles, verda-
deros anunciadores de la palabra,
imitadores de Jesús, quien con su
buen ejemplo y acciones rodeó a
la humanidad, dándole las bases
para que la Iglesia creciera con
el impulso de los hombres, pero
siempre bajo la mirada de Cristo,
quien es presencia de cada uno de
los que constituimos su Iglesia.
Ayudar al párroco en su labor de
hacer crecer la comunidad es algo
importante, bello y exigente para
el cristiano de hoy, y lo podemos
hacer de muchas formas y mane-
ras, como por ejemplo, asistiendo
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a la Santa Misa, preparándonos
adecuadamente para recibir los sa-
cramentos, vivenciando las ense-
ñanzas dadas por Jesús, creciendo
en espíritu y practicando las Bien-
aventuranzas y las obras de mise-
ricordia, reglas de oro, en donde
está contenida la filosofía de la
salvación, para que la humanidad
sea nueva y reviva la confianza que
debemos tener en Dios.
Los niños misioneros participan de
la labor de la Iglesia y se compro-
meten con su parroquia abriéndo-
se a las enseñanzas del Evangelio y
saliendo a conquistar nuevos niños
y personas. ¿Cómo hacerlo? Muy
sencillo, formando parte de los
Grupos de Infancia Misionera, ha-
ciendo vivencial la Santa Misa, co-
laborando en su realización, con-
formando los coros parroquiales,
los grupos de oración, etc. En una
palabra, sintiendo la actitud de Je-
sús en nosotros.
Si nos descubrimos plenamente,
si reconocemos que Cristo quiere
que seamos imágenes suyas, ob-
tendremos la luz verdadera de la
Semillas educativas. Orientaciones didácticas para la formación de la Infancia Misionera
desde la escuela.
PhD José Orlando Salazar Duque.