Semillas
Educativas
5.
Los niños son
el corazón de la iglesia
«Hacerse niño con relación a Dios es la condición para entrar en el
reino; para eso es necesario abajarse, hacerse pequeño; más todavía: Es
necesario nacer de lo alto, nacer de Dios, para hacerse hijo de Dios. «
Catecismo de la Iglesia Católica. 526.
Los niños son la esperanza de la
Iglesia, son el fundamento esencial
de ella, resumida en la vida y obra
de Jesús, quien la preparó para que
el hombre conociera la acción del
Espíritu de Dios y se adentrara en
su conocimiento, participando de
los mandamientos, viviendo los sa-
cramentos; y pernoctara constante-
mente en una comunión personal e
íntegra con toda la humanidad.
En la Iglesia está contenida la
fuente de la vida: La Eucaristía,
único secreto de Jesús, el cual se
ha venido entregando por com-
pleto desde hace muchos siglos,
para que el hombre, pero, funda-
mentalmente los niños, compar-
tan su experiencia de salvación y
se conviertan según sus expecta-
tivas y deseos en el centro y cora-
zón de la Iglesia, para el bien de
la humanidad.
Jesús quiere que los niños apren-
dan el mensaje del amor, que vi-
van plenamente su palabra que
es vida y se conviertan en los
promotores de su verdad, siendo
irradiadores de ese mundo nue-
vo que ansiamos para que haya
hombres de futuro, con un ca-
risma definido, pensando en los
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demás y sintiendo a Jesús, antes
que a cualquier otra cosa.
La Iglesia es Sacramento univer-
sal de salvación, y se compenetra
con el sentir del niño y lo invita a
participar de ella, de su trabajo, de
su misterio, de esa fuente inmen-
sa e inagotable que constituye su
estructura, es la Iglesia con sus
ministros una verdadera represen-
tación de Jesús, quienes invitan a
los niños a que se vuelvan signo
de salvación y ejemplo vivo de la
palabra del Redentor, quien siem-
pre se acercó con cariño a ellos y
comparó su reino de amor con la
forma de ser de los niños.
Hoy en nuestros días, cuando vi-
vimos y presenciamos un mun-
do conflictivo, lleno de dudas e
inquietudes, cuando el hombre
parece haber perdido toda no-
ción del tiempo y se ha lanzado
a alocadas carreras, persiguiendo
lo material, alcanzando metas a
veces imposibles y causando ma-
les a la misma humanidad con su
acción; es aquí cuando la Iglesia
se hace presente en el mundo y
abraza a los hombres con amor,
y lo hace desde la misma niñez,
desde cuando nace y los condu-
Semillas educativas. Orientaciones didácticas para la formación de la Infancia Misionera
desde la escuela.
PhD José Orlando Salazar Duque.