Semillas educativas Semillas Educativas- José Orlando Salazar Duque | Page 131

Semillas Educativas 4. Sus ministros sirven con amor «Servidores del buen pastor, los ministros han sido ordenados para guiar al pueblo de Dios a las fuentes vivas de la oración: La palabra de Dios, la liturgia, la vida teologal, el hoy de Dios en las situaciones concretas. « Catecismo de la Iglesia Católica. 2686. Así como Jesús ama con todo su corazón a los niños, los repre- sentantes suyos en la tierra (Papa, Obispo, Sacerdotes y Religiosas), también sienten el mismo afecto y comparten con alegría el cariño especial hacia la gente que está a su alrededor, pues saben que las personas, entre ellas, los niños y los ancianos, son el mejor regalo de amor, especialmente los niños, quienes brillan como la esperanza del mundo; pues son el motivo y la alegría de la Iglesia, en un recoger de los frutos hacia el camino de la Nueva Evangelización. La Iglesia se ha comprometido en su tarea de orientar, guiar y con- ducir, llevando de su mano por senderos de paz, sabiduría y soli- daridad a los niños. De ahí que la Iglesia es Madre y los Hijos somos nosotros. La Iglesia es Maestra y los alumnos somos nosotros. La Iglesia es principio y fin, es Alfa y Omega y en el centro de ella está el hombre, siendo protegido por los Ministros de Dios. Sabemos que la Iglesia reparte lo mejor de sí, su misión Sagrada continuada por los Ministros en la tierra, es la de salvar, perdonar y conducir con amor; así como otras actitudes contrarias, entran a dirimir seriamente sobre el ver- dadero contenido de su depósito de amor, dado por Jesús desde la misma fundación. La Iglesia ha confiado en sus mi- nistros a los hombres de buena vo- luntad y a las mujeres entregadas con dedicación a servir en la causa del Evangelio. Son los ministros, los prototipos de la Iglesia, los en- cargados de dirigirla, para que ella abunde en principios y sea salva- dora y no un juez implacable que condena. Esa es la Iglesia que Je- sús quiere, la Iglesia humilde que apacienta y cuida con empeño el rebaño y lo conduce por fuentes tranquilas en busca del camino perfecto, que los conduzca a la fuente primaria que es Dios. La Iglesia se ha comprometido en buscar un encuentro personal con la gente, con los niños, acudien- do a su amor infinito depositado por Jesús en ella. Jesús durante su vida pública eligió a sus doce discípulos con quienes compartió durante tres años, alegrías, tristezas, enseñan- zas y compromisos, personas a las Semillas educativas. Orientaciones didácticas para la formación de la Infancia Misionera desde la escuela. PhD José Orlando Salazar Duque. 131