Semillas
Educativas
4.
Sus ministros
sirven con amor
«Servidores del buen pastor, los ministros han sido ordenados para guiar
al pueblo de Dios a las fuentes vivas de la oración: La palabra de Dios,
la liturgia, la vida teologal, el hoy de Dios en las situaciones concretas. «
Catecismo de la Iglesia Católica. 2686.
Así como Jesús ama con todo
su corazón a los niños, los repre-
sentantes suyos en la tierra (Papa,
Obispo, Sacerdotes y Religiosas),
también sienten el mismo afecto
y comparten con alegría el cariño
especial hacia la gente que está a
su alrededor, pues saben que las
personas, entre ellas, los niños y
los ancianos, son el mejor regalo
de amor, especialmente los niños,
quienes brillan como la esperanza
del mundo; pues son el motivo y la
alegría de la Iglesia, en un recoger
de los frutos hacia el camino de la
Nueva Evangelización.
La Iglesia se ha comprometido en
su tarea de orientar, guiar y con-
ducir, llevando de su mano por
senderos de paz, sabiduría y soli-
daridad a los niños. De ahí que la
Iglesia es Madre y los Hijos somos
nosotros. La Iglesia es Maestra y
los alumnos somos nosotros. La
Iglesia es principio y fin, es Alfa y
Omega y en el centro de ella está
el hombre, siendo protegido por
los Ministros de Dios.
Sabemos que la Iglesia reparte
lo mejor de sí, su misión Sagrada
continuada por los Ministros en
la tierra, es la de salvar, perdonar
y conducir con amor; así como
otras actitudes contrarias, entran
a dirimir seriamente sobre el ver-
dadero contenido de su depósito
de amor, dado por Jesús desde la
misma fundación.
La Iglesia ha confiado en sus mi-
nistros a los hombres de buena vo-
luntad y a las mujeres entregadas
con dedicación a servir en la causa
del Evangelio. Son los ministros,
los prototipos de la Iglesia, los en-
cargados de dirigirla, para que ella
abunde en principios y sea salva-
dora y no un juez implacable que
condena. Esa es la Iglesia que Je-
sús quiere, la Iglesia humilde que
apacienta y cuida con empeño el
rebaño y lo conduce por fuentes
tranquilas en busca del camino
perfecto, que los conduzca a la
fuente primaria que es Dios. La
Iglesia se ha comprometido en
buscar un encuentro personal con
la gente, con los niños, acudien-
do a su amor infinito depositado
por Jesús en ella.
Jesús durante su vida pública
eligió a sus doce discípulos con
quienes compartió durante tres
años, alegrías, tristezas, enseñan-
zas y compromisos, personas a las
Semillas educativas. Orientaciones didácticas para la formación de la Infancia Misionera
desde la escuela.
PhD José Orlando Salazar Duque.
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