Semillas
Educativas
3.
Jesus nos ama
y nos da la vida
«Jesús invita a los pecadores al banquete del reino: «No he venido a
llamar a justos sino a pecadores «. Invita a la conversión, sin la cual no
se puede entrar en el reino, pero les muestra de palabra y con hechos
la misericordia sin límites de su padre hacia ellos y la inmensa alegría
en el cielo por un solo pecador que se convierta « Lucas. 15, 7-32
Dios siempre ha amado a los
hombres, a la humanidad entera,
desde antes de crear el mundo y
pensó en los detalles, para que su
inmenso amor se convirtiera en una
realidad. Empezó por construir un
mundo especial, en donde no fal-
tara nada, porque creó hasta la flor
para que se encargara de adornar
el paisaje y así, el hombre gozara
con la plenitud de la naturaleza.
Por eso, después hizo al hombre
“a imagen y semejanza suya” para
que esa naturaleza no se sintiera
sola y pudiera abrazar el sentimien-
to del amor.
abierto, dispuesto día y noche
para escuchar la voz del arrepen-
timiento, y precisamente Él, llega-
rá como el Centinela a la noche,
para cubrirnos con su manto im-
pregnado de consuelo, esperan-
za y protección. Guiándonos en la
oscuridad y siendo luz para nues-
tros ojos, para que no nos perda-
mos en el abismo insondable de
la indiferencia y el pecado.
El amor de Jesús por los hombres
es inmensamente grande, único y
total, tanto que fruto de ese pro-
fundo sentimiento, dio la vida por
nosotros, ofreciéndose a un su-
plicio de cruz, que solo el hijo de
Dios, pudo aceptar para unir los
horizontes del tiempo en épocas
de perdón, reconciliación y paz. Jesús al igual que el padre Celes-
tial, nos ama, tanto padre como
el hijo, son como la llave que abre
el corazón y penetran en él para
depositarnos la semilla de la fra-
ternidad, que hace hombres nue-
vos, valientes y decididos, como
los que necesita el mundo de
hoy, arrojados, con la premisa, de
que «todo se puede en aquel que
me reconforta», como lo dice el
apóstol San Pablo, y esa perspec-
tiva de amor es Jesús, presente y
futuro de nuestras vidas.
Es extraordinariamente grande el
amor de Jesús por la humanidad,
que en medio de los errores, el
pecado y las situaciones que nos
hacen alejar de Él, Jesús conti-
núa con nosotros, con su corazón Con el amor de Jesús, su muerte
y su resurrección, se alivian las pe-
nas, se curan las heridas, porque
Él vino, para que todos tengamos
vida, y la tengamos en abundan-
cia, así vayamos por el mundo en-
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Semillas educativas. Orientaciones didácticas para la formación de la Infancia Misionera
desde la escuela.
PhD José Orlando Salazar Duque.