Semillas educativas Semillas Educativas- José Orlando Salazar Duque | Page 107

Semillas Educativas 6. Oremos «El Señor conduce a cada persona por los caminos que Él dispone y de la manera que Él quiere. Cada fiel, a su vez, le responde según la determinación de su corazón y las expresiones personales de su oración”. Catecismo de la Iglesia Católica. La Oración es una manera plena, sencilla y absoluta de acercarnos a Dios. Mediante la oración se hace presente Jesús en la vida de cada ser, porque Él escucha la súplica de su pueblo, de su gente. Hay que aprender a adorar a Jesús en la oración, único camino y contacto directo que tenemos los cristianos para poder llegar a su presencia. Es la oración un bello regalo de Dios y a la vez un insondable se- creto, fruto de su infinita misericor- dia que nos ha dado para que, en cualquier tiempo y lugar, podamos emplearla y nuestras necesidades, peticiones y acciones, sean en- vueltas en su inmensa bondad que derrama a través de las bendicio- nes que nos da, cuando oramos a Él con plena sinceridad. En todos los tiempos, la oración ha sido como el bálsamo bendito, que al invocarla con efervescen- cia, amor y unidad, nos lleva por los campos del mundo, hasta la presencia infinita de Dios la ora- ción es la fortaleza, es el camino del hombre nuevo, es la esperan- za dada por Dios a la humanidad, para que no nos sintiéramos so- los, sino más bien, fortalecidos en su figura Santa; ya por medio de la oración, Jesús se hace Omni- presente, viajando por el mundo, entrando en contacto con el hom- bre, dispuesto a darnos el camino indicado para que lleguemos a Él. La oración es la huella de Jesús dejada a la humanidad en la are- na del perdón, la reconciliación y la verdad, la oración es la solución al pecado, es el vencimiento del egoísmo, la envidia y el orgullo del hombre y fuente abierta para obtener la mirada alegre de Dios. Con la oración estamos cada vez más cercanos a Dios para com- partir su amor, su presencia que es vida, verdad y abrazo sincero. Jesús también se comunicó con su padre por medio de la ora- ción, siempre estuvo ligado a Él por medio de ella, era el puente cercano en donde se unía la fe y la esperanza para no desfallecer. Hoy, el hombre cuenta con igual regalo y no lo sabemos aprove- char, pues, no sabemos orar, ya que vivimos preocupados por el futuro y queremos que las solu- ciones lleguen a nuestros proble- mas como por encanto y hacien- do una mala oración, sin sentido, sin entrega absoluta, por eso, no obtenemos nada y de plano re- Semillas educativas. Orientaciones didácticas para la formación de la Infancia Misionera desde la escuela. PhD José Orlando Salazar Duque. 107