Semillas
Educativas
6.
Oremos
«El Señor conduce a cada persona por los caminos que Él dispone
y de la manera que Él quiere. Cada fiel, a su vez, le responde según
la determinación de su corazón y las expresiones personales de su
oración”. Catecismo de la Iglesia Católica.
La Oración es una manera plena,
sencilla y absoluta de acercarnos a
Dios. Mediante la oración se hace
presente Jesús en la vida de cada
ser, porque Él escucha la súplica
de su pueblo, de su gente. Hay
que aprender a adorar a Jesús en
la oración, único camino y contacto
directo que tenemos los cristianos
para poder llegar a su presencia.
Es la oración un bello regalo de
Dios y a la vez un insondable se-
creto, fruto de su infinita misericor-
dia que nos ha dado para que, en
cualquier tiempo y lugar, podamos
emplearla y nuestras necesidades,
peticiones y acciones, sean en-
vueltas en su inmensa bondad que
derrama a través de las bendicio-
nes que nos da, cuando oramos a
Él con plena sinceridad.
En todos los tiempos, la oración
ha sido como el bálsamo bendito,
que al invocarla con efervescen-
cia, amor y unidad, nos lleva por
los campos del mundo, hasta la
presencia infinita de Dios la ora-
ción es la fortaleza, es el camino
del hombre nuevo, es la esperan-
za dada por Dios a la humanidad,
para que no nos sintiéramos so-
los, sino más bien, fortalecidos en
su figura Santa; ya por medio de
la oración, Jesús se hace Omni-
presente, viajando por el mundo,
entrando en contacto con el hom-
bre, dispuesto a darnos el camino
indicado para que lleguemos a Él.
La oración es la huella de Jesús
dejada a la humanidad en la are-
na del perdón, la reconciliación y
la verdad, la oración es la solución
al pecado, es el vencimiento del
egoísmo, la envidia y el orgullo
del hombre y fuente abierta para
obtener la mirada alegre de Dios.
Con la oración estamos cada vez
más cercanos a Dios para com-
partir su amor, su presencia que
es vida, verdad y abrazo sincero.
Jesús también se comunicó con
su padre por medio de la ora-
ción, siempre estuvo ligado a Él
por medio de ella, era el puente
cercano en donde se unía la fe y
la esperanza para no desfallecer.
Hoy, el hombre cuenta con igual
regalo y no lo sabemos aprove-
char, pues, no sabemos orar, ya
que vivimos preocupados por el
futuro y queremos que las solu-
ciones lleguen a nuestros proble-
mas como por encanto y hacien-
do una mala oración, sin sentido,
sin entrega absoluta, por eso, no
obtenemos nada y de plano re-
Semillas educativas. Orientaciones didácticas para la formación de la Infancia Misionera
desde la escuela.
PhD José Orlando Salazar Duque.
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