Semillas
Educativas
5.
Conozcamos a jesús
«La acción de Dios, a través de su espíritu, se da permanentemente
en el interior de todas las culturas. En la plenitud de los tiempos,
Dios envió a su Hijo Jesucristo, que asumió las condiciones sociales y
culturales de los pueblos y se hizo verdaderamente uno de nosotros,
semejante en todo, menos en el pecado” Hebreos. 4, 15.
Conocer a Jesús es identificar-
nos indudablemente con nosotros
mismos, es avivar la llama del Evan-
gelio y descubrir que somos misio-
neros, que recorremos un mundo
abierto a la esperanza, a las ilusio-
nes y que el acompañante principal
es Jesús, quien, como compañero
y amigo, penetra en las circuns-
tancias del tiempo y la distancia,
haciéndose presente en la vida de
cada uno de los humanos.
Conocer a Jesús ha de ser la
consigna del hombre, del niño y
la mujer, para que su vida tenga
sentido, para que Jesús actúe
cada día y se respire un aire puro,
de servicio a la comunidad y po-
damos vencer al pecado y tener
fuerzas necesarias para afrontar
las circunstancias adversas de la
vida. Conocer a Jesús debe ser el
proyecto de vida más importante
que la persona debe asumir en
su paso por la tierra, en el descu-
brimiento de su presencia y exis-
tencia; y el reconocimiento de la
gran verdad y la interiorización de
la riqueza espiritual, como ser y
fortalecer para encarar el mundo
con verdad, justicia y amor.
Conozcamos a Jesús, abramos
nuestro corazón a su identidad
104
irradiante de amor, hagamos que
él more en nosotros y plante su
misericordia infinita, su respuesta
fraternal. Sintámoslo en la prácti-
ca de los Mandamientos, verda-
dero sentido de la presencia de
Jesús en la guía del camino, cum-
plamos sus preceptos y mandatos
y estaremos llenos de bondad,
comprensión y luz suficiente para
ir creciendo como Él quiere.
Celebremos sus Sacramentos, que
son como un manantial que riega
nuestra vida y nos hace más cer-
canos a Él. Creamos en su Verdad
absoluta, que es el camino que no
tiene pérdida, pues, Jesús abre de
par en par el corazón, y los ojos,
para que seamos nuevos.
Conozcamos a Dios en su palabra,
en sus obras, pero, principalmen-
te en el hijo, en el fruto del amor
de un padre amoroso que se hizo
hombre para entregarse total y de-
finitivamente a la humanidad, con
sus perfecciones, para que, mu-
riendo en una cruz, nos redimiera y
haciéndonos hombres nuevos, bri-
lláramos por siempre en la verdad,
que es el contenido de su Evange-
lio, palabra de vida, y Verbo Eterno
que es cúmulo de salvación, espe-
ranza y amor para la humanidad.
Semillas educativas. Orientaciones didácticas para la formación de la Infancia Misionera
desde la escuela.
PhD José Orlando Salazar Duque.