Semillas educativas Semillas Educativas- José Orlando Salazar Duque | Page 104

Semillas Educativas 5. Conozcamos a jesús «La acción de Dios, a través de su espíritu, se da permanentemente en el interior de todas las culturas. En la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo Jesucristo, que asumió las condiciones sociales y culturales de los pueblos y se hizo verdaderamente uno de nosotros, semejante en todo, menos en el pecado” Hebreos. 4, 15. Conocer a Jesús es identificar- nos indudablemente con nosotros mismos, es avivar la llama del Evan- gelio y descubrir que somos misio- neros, que recorremos un mundo abierto a la esperanza, a las ilusio- nes y que el acompañante principal es Jesús, quien, como compañero y amigo, penetra en las circuns- tancias del tiempo y la distancia, haciéndose presente en la vida de cada uno de los humanos. Conocer a Jesús ha de ser la consigna del hombre, del niño y la mujer, para que su vida tenga sentido, para que Jesús actúe cada día y se respire un aire puro, de servicio a la comunidad y po- damos vencer al pecado y tener fuerzas necesarias para afrontar las circunstancias adversas de la vida. Conocer a Jesús debe ser el proyecto de vida más importante que la persona debe asumir en su paso por la tierra, en el descu- brimiento de su presencia y exis- tencia; y el reconocimiento de la gran verdad y la interiorización de la riqueza espiritual, como ser y fortalecer para encarar el mundo con verdad, justicia y amor. Conozcamos a Jesús, abramos nuestro corazón a su identidad 104 irradiante de amor, hagamos que él more en nosotros y plante su misericordia infinita, su respuesta fraternal. Sintámoslo en la prácti- ca de los Mandamientos, verda- dero sentido de la presencia de Jesús en la guía del camino, cum- plamos sus preceptos y mandatos y estaremos llenos de bondad, comprensión y luz suficiente para ir creciendo como Él quiere. Celebremos sus Sacramentos, que son como un manantial que riega nuestra vida y nos hace más cer- canos a Él. Creamos en su Verdad absoluta, que es el camino que no tiene pérdida, pues, Jesús abre de par en par el corazón, y los ojos, para que seamos nuevos. Conozcamos a Dios en su palabra, en sus obras, pero, principalmen- te en el hijo, en el fruto del amor de un padre amoroso que se hizo hombre para entregarse total y de- finitivamente a la humanidad, con sus perfecciones, para que, mu- riendo en una cruz, nos redimiera y haciéndonos hombres nuevos, bri- lláramos por siempre en la verdad, que es el contenido de su Evange- lio, palabra de vida, y Verbo Eterno que es cúmulo de salvación, espe- ranza y amor para la humanidad. Semillas educativas. Orientaciones didácticas para la formación de la Infancia Misionera desde la escuela. PhD José Orlando Salazar Duque.