Tras esperar diez minutos en la terraza de un bar de Moncloa, aparece Alfonso Noro. Así se hace llamar un músico de la generación millennials que nos ha citado para concedernos una entrevista y charlar sobre su música y su visión actual de la industria. Viene vestido con una camiseta blanca en la que se puede leer “I want to believe” y en la que aparece, encima del mensaje, un platillo volante. Se esconde detrás de unas gafas de pasta y a través de las cuales se puede intuir una tímida mirada. Nos saluda y se sienta buscando al camarero para pedirle un zumo de tomate. Cuando se lo trae nos dice sonriendo, “ahora que ya tengo mi dosis de sangre vegetal soy todo oídos y boca para empezar el interrogatorio”.
A.N. es madrileño de nacimiento, vasco de sentimiento y manchego de corazón. Nos cuenta que a la edad de los 12 años empezó a tocar la batería para acompañar a su hermano dos años mayor que él, guitarrista y arquitecto, y pronto formaron una banda con amigos para pasar las tardes haciendo música. Primero haciendo versiones de grupos famosos, y luego componiendo sus propios temas. Pasó su adolescencia escuchando rock de los 90 y según iba cumpliendo años, iba retrocediendo cronológicamente desde un punto de vista musical, para descubrir artistas nacionales de los años 80 y de los 70, época musical con la que se emociona al hablarnos de Pink Floyd, Banda Spinetta, Hatfield and the North, o Funkadelic.
Nos dice quitándose las gafas y con aire serio que no hay nada inventado, que toda la música tiene sus raíces en el pasado pero que ahora gracias a la tecnología, a la hiperconectividad, y a las nuevas generaciones cada vez más inconformistas y distraídas por el exceso de estímulos, parece que todo suena diferente.
Y así es, afirma mientras se lía un cigarrillo, pero nos alerta de que la industria nos manipula con sus "canciones anzuelo”, fáciles de escuchar pero que no dejan de ser un producto hecho a medida, nada espontáneo y que sirve para que unos pocos se llenen los bolsillos.
Según su opinión, son temas con una receta bien estudiada y que no perduran en el tiempo. Están hechos para desgastarse rápidamente y reportar mucho dinero. Actualmente, nos dice, que hay pocos grupos que ganen sólo de vender discos, y lo bueno que tiene este panorama es que los directos se han convertido en un reto para muchas bandas. “Tienes que hacer un buen directo para llenar salas y vivir de ello. El sonido live ha cobrado importancia y ya no puedes engañar a tu público con discos hechos en el estudio y en donde puedes manipularlo a tu antojo”, comenta.
Con la mirada perdida, empieza a contarnos que la primera maqueta que grabó en un estudio casero y que tituló “Música para locos por la música para locos por la música” fue objeto de un contrato de edición con Warner Chappell. Nos dice que la grabó en poco tiempo y que no le costó mucho debido a que, como el mismo señala, “tenía mil ideas en la cabeza que me llevaban rondando mucho tiempo y que en cuanto pude tener cómo grabarlas, simplemente dejé que salieran de manera natural”. Viajando al pasado recuerda esa primera grabación como íntima y espontánea. Señala que fueron grandes momentos al poder plasmar sus ideas pudiéndolas sacar de su interior y compartirlas con su entorno.
Su segunda maqueta, “Apnea”, fue un desahogo y producto de un desamor. Buscando en su memoria mientras sonríe, nos narra cómo fue la ruptura sentimental. “Iba caminando por la calle y recibí una llamada de la que fue mi novia durante un tiempo, M.R. Cuando colgué no me creía lo que estaba viviendo. Era un día caluroso del mes de mayo pero después de la conversación me pareció que estaba nevando y hacía mucho frío. El corte número 4 se titula “Bosque de nieve” y habla de ese preciso instante.
En su siguiente proyecto mezcló sonidos más electrónicos sin perder la esencia analógica y lo hizo llamar “Manipulación auditiva”. Fue un momento más de exploración que realmente un trabajo de expresión pero le sirvió para conocer a músicos y DJs con los que más tarde colaboraría.
Entrevista a Alfonso Noro por AGF
"Una generación que da mucho la nota"