SEISCEROSEIS
y un piano, o sea, tienen seis cuerdas, se
afinan igual y todo, pero tanto la técnica y
la manera de tocar es totalmente
diferente, incluso yo diría que hasta la
manera de pensarlo; entonces, algunas
cosas se llegan a tocar (ser similares) pero
son muy pocas, de hecho a mí me cuesta
trabajo cuando yo toco clásico -que lo he
hecho-, porque ese ejercicio de en el
mismo concierto, toco alguna pieza
clásica, dejo un espacio y toco jazz con
alguna pista o alguna cantante en estos
casos; y a mí me cuesta trabajo, porque es
cambiar todo un mecanismos hasta de
cómo sentir ¿no?, es una sensación
totalmente diferente.
En lo clásico todo está establecido, o sea,
no quiero decir que este “acartonado”,
pero no hay que quitar ni poner ni nada,
simplemente está dado y uno lo
interpreta. En el jazz, nada más existe
vamos a llamarlo, como un esqueleto: una
base y que, con base a eso, haces todo lo
demás, toda la creación, entonces lo que
te exige son cosas diferentes; en el caso
de la guitarra, es algo muy similar, es
decir, yo como guitarrista clásico sé
exactamente cómo la pieza va a ocurrir,
aunque en ese momento igual puedo
interpretarla de alguna manera “distinta”;
en cambio, en el jazz no es así, tengo el
estándar y pueden pasar muchas cosas, es
como una aventura, vamos a llamarlo así,
esa yo diría que es nuevamente la
diferencia. Técnicamente son muy
diferentes, desde las manos, se toca con
plumilla o a veces con los dedos, la
cuerda que es de acero, la amplificación,
la sensación es otra, totalmente: son dos
sensaciones tanto táctiles, auditivas,
inclusive visuales, porque, en el jazz,
generalmente tocas de pie; con la guitarra
con un tali y en lo clásico tocas sentado.
Parece que no, pero todas esas
pequeñeces, hacen la diferencia.
Reportero.- Y, ¿qué opina usted sobre el
creciente interés de los jóvenes por este
género a pesar de no contar con la
difusión masiva que cuentan otros, por
ejemplo el pop, o en recientemente, el
reguetón?
Jorge Pompa.- Creo que el jazz es un
poco como el rock, o sea, es música de
jóvenes, no me refiero de jóvenes en una
cuestión cronológica, sino mental. ¿Qué
es el ser joven? Para mí es el querer
hacer, el tener esta hambre de hacer y
experimentar, y eso es el jazz; también lo
clásico, pero eso entra en un terreno un
poco diferente. Considero que por eso
atrae mucho a los jóvenes el jazz, no solo
el tocarlo, sino el escucharlo, es algo con
lo que no sabes a dónde vas, nuevamente
a la aventura, el atreverte; yo creo que por
eso es muy atractivo, bueno a mí me atrae
muchísimo, que ya no estoy “joven”, pero
creo que eso es, de hecho cuando yo toco
jazz, termino con una sensación, como si
me refrescara de algún modo, como si me
renovara. Es un alimento hablando
musicalmente, muy jovial, con mucha
vida e intenso, yo creo que eso es.
Ya en cuanto a esto de los géneros pop
comercial, géneros actuales como el
reguetón, creo que en algunas ocasiones
se pueden idealizar y se pueden satanizar.
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