Dicho cuestionario consta de 20 ítems. Cada ítem tiene puntuaciones entre 1 y 4:
•
•
•
•
Incluye una gran variedad de síntomas asociados al estado depresivo tales como tristeza, pesimismo, preocupaciones por problemas de salud física... La suma de las puntuaciones de cada individuo en cada uno de los ítems se tomó como medida de depresión. El rango establecido de depresión fue 20-80, con lo cual lo sujetos que se acercaran al valor más bajo tendrán un nivel mayor de depresión versus con los sujetos que se acercaran al valor más alto.
RESULTADOS.
• Status sociolaboral y depresión.
Se constata una diferenciación relativamente significativa entre los niveles de depresión medios respectivos de los grupos de empleados y desempleados. El gráfico 1 (ver anexo) refleja ese desnivel, destacando el primero de estos colectivos como el menos afectado por el trastorno depresivo y el último como el que más.
Los desempleados obtuvieron una media en depresión de 42.6 y los empleados de 58.4; con lo cual nuestra hipótesis inicial se ve corroborada con estos datos.
• CONCLUSIONES.
El objetivo principal de este trabajo ha sido el estudio de la relación entre el desempleo y la depresión. Para su realización, se ha llevado a cabo, en primer lugar, una descripción de las investigaciones realizadas hasta el momento presente. El análisis de los estudios realizados nos ha permitido considerar los efectos psicosociales del desempleo desde una perspectiva histórica desde la que poder arrojar luz sobre las funciones que cumple el trabajo en las sociedades occidentales. Independientemente de las diferencias metodológicas habidas en el transcurso del tiempo, la inmensa mayoría de las investigaciones realizadas indican que el desempleo tiene consecuencias negativas para el bienestar psicológico de quienes lo sufren.
Los resultados de este estudio nos indican que las personas desempleadas muestran unos mayores síntomas de estado depresivo que las personas empleadas, aunque las diferencias no son muy destacables, se puede observar que los desempleados sufren una mayor tendencia hacia la depresión. De los enfoques teóricos utilizados para explicar el proceso psicológico por el cual el desempleo conduce a un deterioro del bienestar psicológico, creemos que el modelo de Warr (1987), recogido de la teoría de la deprivación de Jahoda (1979), es el que mejor puede dar cuenta de los cambios en el medio asociados a la situación de desempleo y que pueden ayudarnos a entender el deterioro en la salud mental que generalmente acompaña al desempleo.
La evidencia empírica a la que hemos ido refiriéndonos a lo largo de esta investigación revela que el desempleo provoca cambios en el medio que pueden ser considerados como determinantes del bajo nivel de salud mental de las personas que están en una situación de desempleo. Entre esos cambios que caracterizan dicha situación podemos destacar los siguientes: