SEGUNDO TRIMESTRE EDUCACIÓN Y SOCIEDAD 05-06-2014 05-06-2014 | Page 50
Oriental y Venezuela, hacia 1952; Bélgica, Dinamarca, Polonia,
Checoslovaquia y Canadá, en 1953; Austria, Luxemburgo y
Mónaco, en 1955; España y Suecia, en 1956; Portugal, un año
más tarde; y, Suiza, Finlandia, Yugoslavia, Hungría, Rumania y
China en 1958.
En la gran mayoría de los casos la cobertura geográfica de las
televisiones era muy pequeña (de carácter local diríamos hoy), y
eran pocas las horas diarias de emisión. Asimismo, la presencia
del televisor en los hogares no estaba extendida; a cambio,
distintos lugares públicos -como los bares y en España las
Parroquias- servían de escenario de encuentro a los
telespectadores.
Frente a este panorama, gobiernos y empresarios dedicaron
esfuerzo e imaginación, a construir redes nacionales de televisión.
Para ello se instalaron nuevas emisoras, postes repetidores y
líneas de cables. Las grandes distancias y los accidentes
topográficos debían rendirse ante un sistema planificado.
Un país se destaca por la conformación de una poderosa industria
televisiva: EEUU. Hacia 1952 se calcula que unas 108 emisoras
estadounidenses daban servicio a unos 21 millones de televisores.
De forma paralela creció la publicidad. Las cifras son reveladoras:
de una inversión publicitaria de un poco más de 10 millones de
dólares, en 1950, se pasó a 1.500 millones, en 1960. A comienzos
de los años 50 la diferencia entre los EEUU y el resto de los
países desarrollados era notoria. Durante los primeros meses de
1952, en Gran Bretaña sólo se habían vendido 1,2 millones de
televisores, en Francia cerca de 10.558, y en la entonces Alemania
Federal apenas se contabilizaban 300 aparatos.
La televisión también empezó a causar furor en Japón. La NHK,
comenzó a operar en 1953 y al año siguiente hizo lo propio la
primera estación comercial.
La incorporación del color supuso otra revolución. EEUU se