SAYENCO SEPT 13 Sept. 2013 | Page 5

El profesor fusilado a Jorge Vilugrón (*) Cómo es posible que no te busquen si estás ahí, a sólo cien metros bajo el mar con tu pierna quebrada, con tus libros de Rulfo, con tu póster del Ché, aún sonriendo? Cómo es posible que te nieguen y nadie haga un monolito o prendan velas a una animita donde llorar por los caídos por tus sueños rotos, por tamaña alevosía ahora que han pasado los año como nieblas mientras se llenan los canales de salmoneras y la carretera austral de inocentes turistas? Ay, hija; tú que ahora habitas en ese espacio en esa paz culpable, te digo que si miras hacia la bahía de Puerto Cisnes, sus contornos si contemplas más allá de las bandurrias de las artesanías pintorescas, de tus gatos de las cervezas rubias y los kújenes más allá de las obras de caridad de los frailes del recuerdo de incendios de bosques nativos y de fotos en sepia de colonos o chilotes que desfilaban sobre el barro - pero nunca aprendieron que la tierra es de todos te digo, mi pequeña, que si oteas el horizonte rozando tus ojos hay un hombre tendido durmiendo hace cuarenta años en el mar a cien metros bajo el agua, que fue fusilado en ese muelle con faroles, con escaños con lanchitas, ahí, donde recuerdas a papá El día de los justos tú vendrás