Manuel Santos con el apoyo y financiación de Washington, para reprimir y acabar con el movimiento estudiantil y el renacer de la conciencia crítica y organización de éstos. Lo cual ha significado que los estudiantes participen activamente en debates y protestas contra el TLC y contra de la privatización de la educación. La pregunta a los lectores de este presente artículo diría ¿Es necesario que el estudiante continúe matando al mismo estudiante con criticas sarcásticas de revoltosos? cuando el hecho del pensamiento crítico reposa en un bienestar colectivo que no debe ser ajeno a la comunidad educativa en general y que la voz callada es cárcel ajustada? Además el pueblo colombiano en general debe seguir legitimando un gobierno en donde el país tiene el 60% de la población pobre? a un gobierno con campañas paramilitares sin un verdadero argumento apoyado y financiada por el imperialismo que solo arroja como resultado las masacres para-militares de San Onofre, donde han sido encontrados más de 52 cadáveres de campesinos brutalmente asesinados, los degollamientos de los dirigentes campesinos de la comunidad de Paz de San José de Apartadó por tropas del ejército colombiano, o los campesinos desplazados de sus tierras por la motosierra y el machete del ejército paramilitar, los de presos políticos y las conciencia que abarrotan las cárceles del régimen de la "seguridad", la impunidad con que se va a premiar a los ejércitos paramilitares que el mismo ex presidente de Colombia ayudó a crear en los 80s, entre otras acciones fascistas de este criminal gobierno que sustenta su seguridad democrática con estos hechos y los denominados falsos positivos. No es la primera vez que los estudiantes son víctimas de los errores propios o de la violencia estatal en las históricas luchas que han llevado a cabo al lado del pueblo. Las décadas de los 60 en adelante, han sido testigos de la participación de los movimientos estudiantiles en las luchas políticas contra la injusticia y la represión del poder del estado burgués. El continente está plagado de ejemplos, desde el movimiento estudiantil y obrero en Córdoba, Argentina con ?El Cordobazo del 29 de Mayo de 1969, donde según un testigo de primer orden como el periodista Rodolfo Walsh "Se produce un estallido popular, la rebeldía contra tanta injusticia, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede. Nadie controla la situación. Es el pueblo. Son las bases sindicales y estudiantes que luchan enardecidas. El apoyo total de la población. Es la toma de conciencia contra tantas prohibiciones. Nada de tutelas ni usurpadores del poder, ni de cómplices participacionistas…" Y quien concluye diciendo: "El saldo de la batalla de Córdoba "El Cordobazo" es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una página histórica argentina y latinoamericana que no se borrará jamás". En Colombia, los estudiantes de las universidades públicas han estado, casi sin excepción, desde que hicieron presencia como movimiento estudiantil, al lado de las luchas populares y revolucionarias, y practicando la solidaridad de clase. Esto lo vemos desde las protestas obreras y estudiantiles en Bogotá el 10 de Mayo de 1.957 contra la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, que costó la vida de varios estudiantes; en las luchas estudiantiles de los 70s y los 80s contra la deuda externa y la solidaridad con las revoluciones antiimperialistas de Cuba, Chile, Nicaragua, Salvador, Guatemala, etc.; hasta las batallas por la autonomía universitaria, el derecho a la educación de los sectores pobres, la defensa de la