SAMIZDAT | Crónica de una vida nueva Octubre 2015 | Seite 2

2 SAMIZDAT octubrre 2015 ENTREVISTA A JAUME VIVES Jaume Vives (Barcelona 1992) es un estudiante de Periodismo y fundó en 2011 el periódico digital “Diario El Prisma”. Ha vivido con los pobres de Barcelona, ha viajado al Líbano… Su último proyecto es un documental llamado Guardianes de la Fe, que ha grabado este verano en Irak para contar los testimonios de los cristianos perseguidos. SAMIZDAT: Después de leer tu blog Recuerdo cómo volvía a casa después y varios artículos sobre tus proyectos nos sorprende cómo una persona tan joven ha hecho tantas cosas y sobre todo de este tipo, ¿por qué lo haces? ¿Por qué te mueves así? JAUME VIVES: Yo era bastante cabroncete en el colegio y con trece años empecé a tener problemas, empezaba las clases en el despacho del director y me llevaba bastante mal con mi familia. Me fui de casa, volví, me fui otra vez...Mi familia es católica, pero yo por estar mal con mi familia me empecé a apartar de lo que mi familia me había enseñado. Ese hueco que tenía de afecto lo llenaba con otras cosas desde muy pequeño. Salir, beber, ir con chicas... pero intentas llenar ese hueco con estas cosas, y te das cuenta de que estas cosas no te llenan. Conocí a un grupo de jóvenes que se llama los Jóvenes de San José que se dedican los sábados por la noche a salir por las calles de Barcelona, a repartir mantas y comida a gente de la calle. Yo vi eso, un grupo de jóvenes alegres que su tiempo lo dedican a los demás y están muy contentos. Una noche salí con ellos por el centro de Barcelona a repartir comida a esas personas. de hacer mis cosas, sentarme en la cama, marearme del alcohol, escuchar en mis oídos todavía el pitido de la música de la discoteca y decir vaya mierda de vida, ¿qué estás haciendo? Recuerdo volver con ellos de fiesta después de repartir comida y a los tres minutos estar frito, me daban una paz... Veía que a medida que me iba acercando a lo que mi familia me había enseñado, volvía a tener esa paz y se volvía a llenar ese vacío. Porque al final creas o no creas lo único que puede llenar tu vida es Dios. Decidí hacer un trabajo del colegio sobre este grupo de jóvenes. Luego empecé la carrera y descubrí que me encanta contar historias, contar historias a gente como yo, con los que salía de fiesta para que conocieran el bien que a mí me había hecho ese grupo de jóvenes. Después pensé, voy a hablar de los protagonistas de esas historias, que es la gente de la calle. Con mi grabadora, libreta y boli empecé a hablar con la gente de la calle, me explicaban sus historias y yo las escribía, lo que me contaban, lo que percibía de ellos, cómo les veía. En segundo de carrera, después de haber contado sus historias, decidí ir a vivir con ellos. Sabía que nunca podría sentir la soledad como la siente esa gente, nunca podría sentirme como ellos porque sabía que volvería a mi casa, que mi familia me estaba e s p e r a n d o. Pero quería partir de esas limitaciones, www.periodicosamizdat.com de lo que me contaran, lo que yo sintiera, eso es lo que quería contar a la gente como yo, como nosotros, que tenemos muchísima suerte y muchas veces no lo valoramos. Hace dos años y medio me empezaron a llegar noticias de que hay cristianos en oriente que están muriendo por no querer renunciar a su fe. No me creía que en pleno siglo XXI hubiera cristianos dispuestos a morir por Cristo. Está prefiriendo perder todo lo que nosotros consideramos importante que es la casa, la estabilidad económica, es la tranquilidad de vivir sin problemas, tu familia, la educación de tus hijos, tu coche, todo con tal de no perder a Cristo. Viendo esto dije, mientras estas personas están renunciando a todo por Cristo, y nosotros por cosas mucho menos importantes como el miedo a pasar vergüenza, el no querer a hacer el ridículo, que te echen del trabajo, el no poder ascender. Por esas tonterías cada día estamos diciendo que no a Cristo. Pensé, hay que ir a ver a estas personas, recoger sus testimonios y traerlos aquí porque tenemos que aprender mucho de ellos. Me fui al Líbano, donde hay cristianos de Siria y de Irak que están refugiados allí, para que me contaran su historia. Este verano volví, pero ya no volví solo, fuimos un equipo de siete personas y estuvimos en Irak durante un mes. Dos personas estuvieron enseñando castellano y la otra parte del equipo hicimos un documental que todavía estamos trabajando en él para dar a conocer la realidad de esos cristianos. La idea es que los católicos que vean este documental empiecen a rezar. La gente que tenga dinero, pueda dárselo a estas personas y la gente con poder político y social que vea este documental haga lo que esté en sus manos para facilitar la vida a esta gente tanto en sus países de origen como si deciden venir a occidente. Por eso se llama Guardianes de la Fe, los Guardianes de la Fe no somos nosotros, son ellos, los que con tal de guardar su fe, está dispuestos a perderlo todo.