SAMIZDAT | Crónica de una vida nueva Noviembre-Diciembre 2014 | Page 4
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SAMIZDAT NOVIEMBRE-diciembre 2014
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SAMIZDAT NOVIEMBRE-diciembre 2014
Opinión
Política
Reencontrar la realidad
¿Caminos de discordia?
El interés por aprender a mirar lo que tenemos delante
La auténtica política nace en el encuentro entre personas
Somos adictos a las
tecnologías;
podríamos
decir que son la mejor droga
moderna: nos alejan de la
realidad sin hacernos daño.
Quizás sea exagerar, pero,
¿quién de nosotros no abre
el móvil nada más llegar
al metro o no enciende la
televisión en cuanto puede, o
se pasa tardes viendo series y
vídeos? Porque yo sí lo hago.
Y por eso escribo ahora,
porque me he dado cuenta de
ello.
El otro día, en el
autobús, se me ocurrió la
surrealista idea de levantar
la mirada. Me sorprendí.
Encontré gente sola, gente
triste, gente que prefería
mirar su teléfono antes que
el paisaje, antes que al resto
de pasajeros, y me entró
una inmensa tristeza, hasta
el punto de preguntarme:
“Pero, ¿qué nos ha pasado?”
Algo ha pasado. No
es casualidad que todos nos
perdamos en las tecnologías
del mismo modo; lo hemos
decidido nosotros. Esa fue
la siguiente cosa que me
vino a la mente: somos
nosotros los que decidimos
estar más atentos al móvil
que al desconocido de al
lado, así que somos también
nosotros los que decidimos
lo contrario. Y, ¿qué nos hace
elegir una cosa y no la otra?
El atractivo. Uno está
en el metro, pasa una chica
guapa y no le quita los ojos
de encima. Es más, está
atento a que suceda cualquier
oportunidad extraordinaria
para
hablarle.
En ese
momento, ni nos planteamos
ojear el móvil, porque es
está, en y por una España con
identidad.
mucho, mucho más atractiva
e interesante la realidad que
tenemos delante. Es en este
momento cuando a uno le
interesa no perderse detalle
del metro, porque puede que,
si bajas la mirada, te pierdas
algo grandioso.
Ahora bien, si frente
a la belleza de una chica la
realidad resulta tan atractiva,
¿solo hemos de estar atentos
a esta cuando parece que
nos interesa, o es la realidad
interesante siempre? Porque
si no lo es, está totalmente
justificado
nuestro
comportamiento ausente.
Se puede vivir la
cotidianidad de un día
sorprendiéndose
de
lo
atractiva que es; disfrutar de
una clase, de un paisaje tras
la ventanilla del autobús, de
hacer los deberes, de estudiar
un examen, de ir a trabajar
o de conocer a alguien por
casualidad. Todo esto puede
ser extraordinario, tanto que
se nos pone continuamente
delante;
no
desaparece
ni
podemos
eliminarlo,
como sí podemos hacer
con el teléfono, con el que
decidimos qué queremos ver
y cuándo.
Hemos decidido elegir
la realidad virtual frente a
la realidad que se nos pone
delante, la que ya está elegida
para nosotros. Queremos ser
nosotros los que decidamos
lo que vemos o con quién
hablamos.
Cuando
el
atractivo del teléfono supera
las expectativas que tenemos
frente a nuestro día, entonces
ese día ya ha pasado. Ya no
está. Nos lo hemos perdido.
Cuando lo que tengo delante
es menos interesante que
todo lo que yo quiero ver,
pierde interés toda nuestra
maravillosa
cotidianidad,
nos de