Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 251

251 cuando se pone en evidencias los sucesivos arreglos o ampliaciones que Goya realiza sobre la pintura sobre todo el añadido del personaje de la izquier- da y su propia vestimenta. Ello nos permite pensar en un trabajo abierto a sucesivas intervenciones si no estaba convencido del resultado, algo obvio en cualquier pintor exigente con su propia obra. Con todo ello finalmente no podemos dejar de poner en entredicho el aceptar sin más que todas las obras trasladadas por Cubells al lienzo estaban finalizadas, lo que daría explicaciones más satisfactorias a Duelo a Garrotazos y al Perro semihundido en la arena. También asta ahora habíamos aceptado, tal vez por las inercias de residuos románticos que operan en nuestra mente, que Las Pinturas Ne- gras eran un conjunto coherente que obedecía a un plan premeditado sin ningún resquicio riguroso que lo apoyara, más allá de que Goya atravesaba situaciones personales difíciles (como la de estar en el punto de mira de la Inquisición y una enfermedad dolorosa y aislante) y circunstanciales histó- ricas, que junto a su dilatada experiencia formal, le llevaron a actuar sobre paisajes previos luminosos para agriarlos y darles una luminosidad de otro tipo que posibilitó los senderos por los que habría que devenir la plástica posterior. Goya, temperamentalmente difícil, y dada su salud, trabajaría muy probablemente por impulsos -que no quiere decir que en su interior no se agitaban ciertos temas, que por otro lado están presentes de manera casi