Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Seite 244

244 cita Yriarte y se conserva en la colección Stanley Moss de Nueva York. Se trata de una pintura poco conocida, en ella cinco personas parecen asomar- se a nuestra realidad, desde la esquina inferior derecha, a decirnos algo, a dialogar con nosotros. Nos miran y se agolpan como si les hubieran adverti- do de nuestra presencia y vinieran a vernos por un espacio o hueco reducido, de ahí que se agolpen en un extremo. Nos han descubierto y se fijan en no- sotros. Mantienen la misma actitud de curiosidad y la misma relación visual con el espectador. Se trata de una potente imagen que conjuga el retrato y el paisaje. Los personajes provienen de un lugar que anuncia los paisajes del movimiento romántico, hay una montaña enorme, de las que nos ha dado muestras en otras pinturas de la Quinta, sin embargo, su actitud de expec- tación les convierte en actores de su propia obra. Las figuras pintadas se convierten en observadoras. La irrealidad de la pintura les vuelve curio- sos activos, ciertos. Se agolpan en el ángulo inferior derecho del rectángulo para vernos, se han convocado para saber de nuestra presencia, algo que ya había realizado en las figuras centrales de La Romería y sobre todo en las del primer plano a la izquierda de La Peregrinación del Santo Oficio, pero en este caso la composición con las figuras “enterradas” se asemeja más a Perro semihundido. Un juego de miradas que les hace cómplices y de alguna manera nos hacen partícipes. Con su juego visual, nos introducen en su mundo. Tan solo uno de ellos con boina parece rehuir la mirada directamente, como si tuvie-