Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Seite 129
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8.- Las Pinturas Negras
¿Tu verdad? No, la Verdad,/ y ven conmigo a buscarla./La tuya, guárdatela. -A. Machado-
Una vez comentado el continente: La Quinta del Sordo, pasemos al
contenido: Las Pinturas Negras.
Lo primero que he de señalar en esta nueva incursión en estas pin-
turas es la luz con la que trabajó Goya en las dos salas. Para hacerme una
idea más aproximada y sin que ello sea motivo de aseveración rigurosa, he
realizado con un programa de arquitectura una recreación hipotética de
las salas cotenjándolas con las de Agustín Benito en su imprecisa y poco
cuidada tesis y las que suelen venir en Internet sobre ello. Según mis ave-
riguaciones las de la planta Baja tenían al menos dos ventanas por donde
la luz podía entrar con más intensidad, pero probablemente el ambiente
general sería de penumbra. Sin embargo, las de la planta Superior apenas
contaban con una sola ventana y era a través de las puertas donde podía
entrar la luz, siendo el ambiente de penumbra más acusado. Creo que este
dato del que apenas suele hablarse pudo condicionar los matices y los tonos
de las pinturas. Hasta dónde? no lo sé, pero es indudable que el ambiente
lumíco condiciona, como condicionan las características técnicas de la bro-
cha, el pincel o las esponjas, que de todo hay en Las Pinturas Negras..
Cuando va a iniciar su trabajo sobre las paredes de la Quinta está
cercano a los 74 años, por lo que podemos pensar que su vista no tiene la
agudeza de sus años jóvenes, máxime cuando algunos de los síntomas de su
enfermedad afectaron a la visión, aunque sabemos también que en Burdeos
pinta miniaturas para camafeos, aunque utlizando lógicamente lupa.