Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | страница 123

123 en 1900 se incluyeron en el catálogo del Museo del Prado y posteriormente en trabajos como el de 1992, por María del Carmen Torrecillas, no se había podido analizar con técnicas actuales, hasta el año 2010, en que se escanea- ron las placas con la suficiente resolución como para permitir un estudio comparativo y detectar con mayor rigor las variaciones entre las obras ori- ginales de Goya y las que ahora podemos contemplar. ( 22 ) 22- La casa a la muerte de Goya pasó por diversas vicisitudes, desde la ampliación a un pala- cete modesto hasta por problemas hipotecarios, terminando por incorporar a ella un tejar o fundición. Mariano, el nieto, entregó la casa a su padre en 1832, perteneciendo luego a Javier hasta su muerte en 1854. Mariano, que tenia poderes legales de su padre para gestionarle las propiedades desde 1852 , la vendió siete años después. Unida a la venta estaba el valor de las catorce Pinturas Negras. Eran un activo más al estar incorporadas a los muros. Al retrasarse la venta, la liquidación de las deudas de Javier y el pago de su herencia, se retrasaron y Ma- riano tuvo graves problemas de liquidez. La imposibilidad virtual de mover las pinturas y la dificultad de encontrar comprador ayudó a que permanecieran más o menos intactas. El pintor Cruzada Villamil, en 1868, mantiene que los herederos dejaron la casa como era originalmente hasta la mitad de 1850, periodo en el que la propiedad fue vendida. En el arranque y posterior restauración el barón d´Erlanger trasladó cinco de las pinturas para exhibirlas en el palacio del Trocadero durante la Exposición Universal de 1878. Sin embargo al comprarla a Segundo Colmenares, el anterior propietario, la Quinta del Sordo y sus casi diez hectáreas de tierra solo eran, en realidad, una pequeña parte de un ambicioso proyecto de especulación urbanística en esa zona oeste de Madrid, que pretendía promover d´Erlanger (a imitación de otros proyectos europeos o en el propio Madrid como el que tenía en marcha el marqués de Salamanca), que además era Cónsul General de Grecia en París y gerente único del Banco Erlanger de París. Tras su muerte en 1911, sus hijos y nietos comenzaron a vender los terrenos por lotes entre 1911 y 1912. La quinta fue demolida en 1909. Véase Archivo Municipal de Madrid donde se indica dicho derribo- Baticle, J.-Goya Bracelona. Crítica, 1995, pp. 294 y 356.