Rumor de límites. Memoria del desasosiego (hacia las Pinturas Negras) FINAL DE LAS PINTURAS NEGRAS-QUINTA DEL SORDO | Page 105
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7.- La Quinta del Sordo
Pinturas Negras (1819-1823), que coinciden con el momento del
Trienio Liberal, es el nombre con el que se conoce habitualmente a catorce
pinturas, (algunos autores basándose en el informe del inventario de Anto-
nio Brugada dan una más) pintadas al óleo sobre la superficie de revoco de
la pared denominada al secco, que decoraban los muros de su casa, llama-
da la Quinta del Sordo, y que fueron trasladadas a lienzo en 1873 por el
que fue nombrado primer restaurador oficial del Museo del Prado (1869),
Salvador Martínez Cubells, en el momento en que Antonio Gisbert era el
director.
La casa había sido construida (o reedificada) por don Anselmo Mon-
tañés, ayudante militar de las Reales Fábricas y Casco de Palacio, sobre un
terreno de cinco fanegas comprado en 1795. La escritura de venta de la
posesión, otorgada por la viuda de Anselmo Montañés a Pedro Marcelino
Blanco en julio de 1806 -de la que toma el nombre la finca dada su sordera-,
nos señala quién era el dueño antes de ser comprada por Goya que, el 27 de
febrero de 1819, adquiere por 60.000 reales, en plena represión fernandina.
Situada en las afueras de Madrid, en la orilla derecha del Manzanares, jus-
to enfrente de la ermita y pradera de San Isidro ( 15 ), a unos ciento cincuenta
metros del Puente de Segovia, en un lugar llamado cerro Bermejo -hoy sería
15- Registro de la Propiedad de Madrid. Finca núm 142, en el tomo 33 del Registro del Parti-
do de Madrid (tomo antiguo número 74). También Imbert en su libro L ´Espagne, publicado
en 1875, señala que a 150 metros del Puente de Segovia, un pequeño sendero arbolado lleva
a la Quinta del Sordo.