Si algo tuvo el Rock and Ríos, fue la peculiaridad de despertar a una generación con ganas de romper tradiciones y vivir de prisa. “Una época donde la gente tenía ganas de gritar, de sentirse libre, después de muchos años de silencio y folclore de “españolito”. El Rock and Ríos era algo más pagano. Se identificaba más con lo que la juventud sentía y quería. Sin saberlo, la gente era lo que demandaba.” Así lo vivieron algunos de los fans que entrevistamos en nuestro reportaje.
El undécimo álbum, grabado en directo los días 5 y 6 de marzo del 82 en el antiguo Pabellón de Deportes del Real Madrid, fue de los pocos discos concebidos en directo sin una gira previa de rodaje. Las condiciones de la grabación eran adversas ya que las imágenes del 5 de marzo no se tomaron correctamente y, por consiguiente, se lo jugaron todo a “la carta del 6 de marzo”. Miguel lo expresó mejor que nadie: “Lo hicieron porque no sabían que era imposible”.
Hoy esta frase constituye el subtítulo del Rock and Ríos de Josemi Valle, una monografía narrada desde la perspectiva de un chaval ya mayor para los quince años que entonces tenía. El ensayo de la Colección Elepé trata de desmentir día a día el mito, para hacerlo más real aún, pero ¿por qué ahora y no antes? Ni si quiera Josemi Valle tiene clara la respuesta, pero tiene mucho que ver su experiencia en el ensayo musical con los pioneros del rock urbano en España Asfalto y Topo. Después de ello confiesa le apetecía mucho seguir escribiendo del tema y eligió un disco que le “zarandease por dentro”: ese era el Rock and Ríos.