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vinculados a enfermedades vasculares. Es decir,
hay una vida cada vez más activa en lo que
es generar conocimiento, en tratar de que ese
conocimiento pueda llegar a la salud humana,
y también en proteger ese conocimiento que,
en definitiva, es para beneficio del país. Las
instituciones uruguayas son las encargadas de
cuidar la propiedad intelectual de esos avances
científicos. Entonces, si aparece un interesado
en usufructuar esas patentes (mediante su
licenciamiento), hay un beneficio para las
instituciones, para los investigadores, y se
generan fuentes de recursos extrapresupuestales
que permiten nuevas instancias de investigación,
actualizar el equipamiento, incorporar nuevos
científicos, y todo eso tiene un significado muy
positivo. A esto debemos sumarle algo que
es central y es que la gente ve que es posible
hacer cosas que en otras etapas veíamos muy
lejanas. Hace muchos años estos avances los
considerábamos patrimonio de los países del
norte, y ahora es algo que, si bien no es fácil, se
puede hacer acá.
A nivel país, ¿la ciencia es percibida como una
inversión?
Sería bueno, pero hoy no es una realidad
tangible. Sabemos que la clase dirigente y la
sociedad en su conjunto consideran que el
progreso científico es parte indispensable
en el crecimiento de una sociedad, inclusive
como fuente de riqueza. Tenemos ejemplos de
numerosos países, algunos incluso tan pequeños
como Uruguay, que son ricos por su inversión
en ciencia y tecnología, y por el desarrollo que
han generado gracias a ello. Eso acá se conoce,
existe esa cultura, pero no vemos un gran
impacto en las acciones. No quiere decir que
no haya mejorado, porque la verdad es que en
los últimos diez años tuvimos mejorías más que
notables. Además de la llegada del Pasteur, se ha
creado una Agencia Nacional de Investigación
e Innovación (ANII) y se generaron programas
que están permitiendo vincular a la academia
con el sector productivo. Oportunidades que
para nosotros eran inexistentes previamente,
ahora el país las tiene. Lo que ocurre es que
los montos que se están destinando para estas
actividades de investigación son relativamente
modestos comparados con lo que se requiere
para poder generar algo competitivo a nivel
internacional, porque aquí, si se invierte, no es
para jugar al investigador, sino para hacer las
cosas lo mejor posible y que impacten en el país.
Para eso tenemos que tener las condiciones que
nos permitan llevarlo adelante.
Uruguay debe tomar
decisiones pronto,
porque nos estamos
encontrando con el
problema de que
los jóvenes se
forman en un
muy buen nivel
pero luego no los
podemos retener
¿Qué acciones concretas se deben dar en Uruguay
para estimular las investigaciones biomédicas?
Hay que tener un apoyo de distintos actores del
país para que el área biomédica tenga lo que
se necesita, que es, esencialmente, dinero. Los
recursos humanos son lo que mejor tenemos
y, además, cada vez tenemos menos limitantes
para el acceso a laboratorios. En la actualidad
estamos en niveles aceptables, es como tener
una buena máquina, pero para que funcione
correctamente lo que necesitamos es ponerle el
combustible. Ese combustible es el dinero, que
nos permite comprar los insumos, los equipos
chicos o de mediano porte para ser operativos y
INVESTIGACIÓN
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